Aníbal Gloodtdofsky: “Terminemos de mercantilizar el pasado vendiéndolo cada cual para sus intereses”

Aníbal Gloodtofsky

En una columna en Facebook que lleva como título “Se precisan niños para amanecer”, el ex diputado Aníbal Gloodtdofsky (Partido Colorado), considerando que “cada niño que nace vale por sí sólo mucho más que ese pasado cuadripléjico, lleno de rencor, dolor y resentimiento” aludiendo a las consecuencias que ha tenido todo el debate y las acciones respecto al pasado reciente.

Gloodtdofsky manifestó: “Señoras y Señores: estamos en el umbral de la conciencia del pasado. Jamás del olvido, pero sí de la clara medida con que este debe estar presente en nuestras decisiones de hoy.

Europa no ha olvidado, Israel no ha olvidado y sin embargo AVANZAN. No porque las cosas salgan mejor, todo lo contrario, avanzan porque se OCUPAN de los tremendos problemas que los urgen. Resuelven sobre la base de un pasado ASUMIDO (aunque no necesariamente del todo comprendido): inmigración, integración, tecnología, crisis ambiental, amenazas bélicas….. ellos enfrentan problemas infinitamente mayores. TODOS: víctimas y victimarios, vencedores y vencidos, hijos y nietos, se OCUPAN del presente. El pasado asumido se disecciona en los ámbitos acádemicos que -acaso- algún día completen las respuestas. Nosotros seguimos en la morgue manipulando restos de la historia momificados por el formol de nuestra falta de carácter. Nadie desea enterrarlos en los silenciosos gabinetes académicos. En política ya hemos hecho la mímica de su entierro, hemos votado leyes para su manipulación retroactiva, hemos secado el rosedal hurtándole rosas simbólicas que terminaron secas y olvidadas en el pasto.

¡¡Basta!!

En los temas de la gente, en los desafíos del futuro, Vivían Trías es una Mata Hari burocrática y prostibularia; Pacheco Areco es un acreedor de un juicio histórico en serio, Eleutorio Fernández Huidobro fue un siniestro energúmeno que por higiene mental la República merece enterrar en la indiferencia histórica; los comunicados 4 y 7 deben encender la hoguera que haga cenizas los editoriales de El Popular; entender y atender a los militares y a los tupas por lo que son hoy y no por lo que fueron.

¡¡Asesinemos ese pasado!!

Más de cuatro décadas nos llevó superar el soñado triunfo de Maracaná. No es posible que todo ese pasado de mierda nos siga anclando en el ayer tanto como un hecho deportivo que nos llenó de épica frente al mundo. Basta de tortícolis por caminar mirando para atrás. Terminemos de mercantilizar el pasado vendiéndolo cada cual para sus intereses.¡¡Miremos para adelante!! Desafiemos el futuro. Dejemos six feet under a todo ese momento desgraciado y combatamos por el porvenir. Y el que prefiera vivir de picnic en la morgue que lo haga y lo goce. Pero leyendo en el living de su casa.

Uruguay merece sonreír con esperanza por cada niño que nos llega al Pereira Rossell. Los sueños del futuro están en cada parto y en cada niño está el amor por lo que vendrá.

La sonrisa por nuestras miserables y presuntas victorias, en una guerra librada por fantasmas, no es más que una mueca hipócrita. Su campo de batalla son los libros que se resisten a dejar de ser escritos para darle vida al odio y al rencor. Entre la maternidad y el cementerio, las flores más hermosas las merece la primera. Trabajemos ahí y ahora en nuestro jardín. Y enterremos en maleza y estiércol un pasado que no merece seguir succionándonos nuestras vidas. Los huesos sólo polvo serán y está bien que así sea, para que el viento los expanda hasta desaparecer de la querencia y el tiempo. Para que sigan latiendo sólo en el preciado cofre de sus deudos.

Cada niño que nace vale por sí sólo mucho más que ese pasado cuadripléjico, lleno de rencor, dolor y resentimiento… De una vez por todas aprovechemos este momento de empate y pongámos candados a los panteones de aquellos días.

Clavemos una estaca de madera en su corazón y colguémosle un collar de ajos en su osamenta para que jamás retorne a dividirnos.

Sólo así el sol de cada mañana iluminará el surco de la tierra en que sembraremos un lugar digno para las generaciones que vendrán. Cuando ya ninguno de nosotros camine por este barrio”.