Comenzó la Temporada: “Y si la gente me lo pide”

Renovación con Novick

El otro día informalmente conversábamos con algunos integrantes de nuestro Comité Ejecutivo a propósito de que en las redes sociales y en la prensa, está comenzando la octava temporada (sino haga usted mismo la cuenta desde el año 1984 a la fecha, una temporada cada cinco años) de un clásico de todos los clásicos de la política uruguaya contemporánea: “si la gente me lo pide”.

Que no es más que la expresión genuina y sincera – por una vez sincera – de aquellos que, cuando aún faltan dieciséis meses para las elecciones nacionales , no tienen mejor idea que poner su nombre en lo que consideran es el mercado electoral, no como una alternativa sino como una necesidad. Así es como en las últimas semanas hemos sido espectadores de entrevistas y anuncios en los cuales ya comienzan a barajarse sin rubor números de lista, candidatos al Senado, a Diputados y hasta algunos que se consideran dignos de proclamación para ocupar sillones ministeriales, otros ya piensan en la intendencia en 2020 también.

Claro que faltando casi un año y medio para que la gente elija a los nuevos gobernantes las preocupaciones de doña María y don Alberto van por otro lado: saber si va a poder comprar algún fideo o solo le va a dar para tomar el caldo, si no le van a cortar el agua porque ya debe tres facturas, si van a poder soportar el invierno porque no tuvieron recursos para arreglar el techo y si en su familia van a mantener el trabajo y los ingresos para poder seguir cubriendo sus gastos mensuales. Estos, entre otros tantos temas son los que conforman el día a día de la enorme mayoría de nuestros conciudadanos en las zonas urbanas, ni que hablar si hacemos una recorrida a tan solo 100 kilómetros de Montevideo en donde la crisis ya no golpea la puerta, hace rato que está puertas adentro.

Y ahí me surge la pregunta, si doña María y don Alberto estarán de acuerdo en contratar a un político para que trabaje por un período de cinco años, pero que al tercer año ese contratado deje de hacer lo que debería hacer para conversar un día sí y el otro también, sobre la renovación de su contrato de trabajo por los siguientes cinco años.

Hacer política desde la verdad, aunque no siempre redunde en votos, y aunque a veces duela lo que hay que decirle a la gente significa ante todo admitir de que estamos en esto por una decisión personal que cada cual sabrá en su fuero íntimo, pero que está muy lejos de lo que a veces se auto convencen muchos dirigentes políticos: que “su nombre es solución”. El nombre, el número de lista, la aspiración política personal no es solución de nada, por el contrario – a año y medio de las elecciones – profundiza el descrédito entre la gente.

Tenemos que terminar con estos y otros viejos vicios de la política tradicional, las soluciones que los uruguayos necesitamos vendrán de la mano de las ideas, de las propuestas, de la transformación, de la gestión, del salir de una vez por todas del diagnóstico para pasar a las soluciones y en lograr los consensos necesarios para reconstruir un Uruguay entre todos.

Cada día queda más claro que sin renovación, no habrá cambios en el Uruguay.

Fernando Carotta Derudder.

Agrupación Nacional “Renovación con Novick”.

Partido de la Gente.