¿Cuáles son los resúmenes en respuesta al impacto de la pandemia del grupo encabezado por Tabaré Vázquez?

Se da a conocer el Resumen del documento que contiene las propuestas para un “Plan Estratégico Nacional” en respuesta al impacto de la pandemia del grupo encabezado por el compañero y presidente de honor Tabaré Vázquez.

El mismo fue presentado este viernes 8 en un secretariado virtual por Tabaré Vázquez, Miguel Fernández Galeano y Ricardo Ehrlich, con participación de compañeros y compañeras de todo el país, informó el Frente Amplio.

RESÚMENES SECTORIALES Salud Pública: los escenarios Se delimitaron tres escenarios: 1) crecimiento exponencial de la epidemia debido al levantamiento no programado de las medidas de distanciamiento físico y cuarentena, sin un plan de vigilancia epidemiológica activa que incluya masificación de los test; 2) crecimiento subexponencial de la epidemia – “meseta” (“aplanamiento de la curva”) logrado mediante el mantenimiento de las medidas de distanciamiento físico y cuarentena seguido de un plan gradual de levantamiento; 3) eliminación de la curva (“aplastamiento” de la curva) como resultado del mantenimiento indefinido de las medidas de cuarentena y distanciamiento físico hasta la aparición de vacuna o tratamiento efectivo, accesibles para nuestra población. En cada escenario se describió la evolución de la epidemia y se realizó una primera identificación de los impactos sanitarios a mediano y largo plazo que se podrían generar sobre las principales causas de morbimortalidad en nuestro país, así como los problemas prioritarios que podrían surgir en las áreas de salud sexual y reproductiva, de infancia, infección por VIH y otras enfermedades transmisibles. En el Escenario 1, se produciría un número de fallecidos superior a la de otros escenarios porque el sistema de salud no sería capaz de gestionar las camas de CTI. Proyectando la evolución de la epidemia de acuerdo a lo ocurrido en países que adoptaron esta estrategia, al mes del levantamiento de las medidas el número de fallecidos podría llegar a 100-150, la mayoría mayores de 55 años. Los fallecimientos serían por coronavirus y por otras causas, por déficit de recursos humanos y materiales para asistir la demanda aguda (accidentes de tránsito, infartos, etc.). De realizarse el levantamiento en invierno, se sumarían las virosis respiratorias habituales que contribuirían perjudicialmente a la respuesta del sector salud. El pico de la epidemia se produciría entre los 3 y 4 meses posteriores a la apertura, la epidemia se terminaría agotando por inexistencia de susceptibles y la enfermedad quedaría endémica (siempre y cuando la mutación del virus no sea tal que genere una inmunidad débil y transitoria). En el Escenario 2 la epidemia se mantendría en un tipo prosodémico (transmisión lenta de persona a persona, con tendencia de defervescencia lenta). Lograr este escenario requiere la existencia de planes de modulación, monitoreo de la situación y respuesta, y un plan de testeo de más de 10.000 pruebas por millón de habitantes. El tiempo de duración de la meseta es impredecible y depende del tiempo que tarde en alcanzarse el porcentaje de personas (aproximadamente 70%) que progresivamente brindarán inmunidad de grupo al resto. Teóricamente, según los trabajos consultados, lograrlo podría requerir un año y medio desde el inicio del 73 brote, es decir mediados de 2021. En este escenario el sistema de salud podría gestionar las camas y recursos y no debería incrementarse el número de fallecimiento por encima de cifras esperables. Proyectando lo que ha sucedido en países que implementaron esta estrategia, a un mes de la apertura gestionada de la cuarentena requerirían asistencia por COVID-19 más de 600 pacientes en forma ambulatoria, unos 120 internación en cuidados moderados y unos 40 pacientes requerirían CTI. Los fallecidos serían al mes unas 20 personas. El Escenario 3 tiene como requisito mantener la estrategia de “supresión” indefinida en el tiempo, lo que implica: a) mantener la cuarentena de amplios sectores de la sociedad (manteniendo servicios esenciales y algunas actividades productivas que por sus características permiten el distanciamiento físico); b) aislamiento de casos confirmados, sospechosos y contactos. Apunta no al aplanamiento de la curva sino a su efectiva eliminación. En efecto, los casos disminuirían, hasta casi desaparecer. Obviamente no se generaría desborde del sector salud por Covid-19 pero ocasionaría más problemas de salud dependientes de las condiciones socioeconómicas, particularmente el aumento de la pobreza, de la reducción del número de camas en los espacios asistenciales y lugares de tratamiento en hospitales de día debido al necesario distanciamiento físico y del empeoramiento de hábitos saludables de la población, entre otros factores. Se trata pues, de un escenario muy difícil de manejar, que puede tener graves consecuencias sanitarias y sociales. Salud pública: impactos sanitarios. En los tres escenarios se afectaría el control de otras patologías, durante y luego de controlada la epidemia. Durante la epidemia como consecuencia de la exigencia del sistema de salud en los tres niveles de atención. Posteriormente como resultado de los previsibles atrasos en consultas presenciales, estudios, tratamientos médicos y cirugías programadas principalmente en el escenario 3 y en menor medida en el escenario 2. El mayor impacto en términos de mortalidad se prevé pueda corresponder a fallecimientos por enfermedades no transmisibles (ENT), fundamentalmente cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes. Las ENT, a nivel mundial y en nuestro país,son la principal causa de muerte (71% de las muertes en el mundo) y casi el 40% de dichas muertes ocurren antes de los 70 años. La información disponible muestra que los pacientes portadores de ENT tienen mayor riesgo de complicaciones graves y fatales por COVID-19. A este incremento del riesgo de morir se agregaría el dependiente del desborde de la capacidad asistencial que puede ocurrir durante la epidemia (escenario 1) y también, por los motivos referidos previamente, luego de controlada la misma. Así, es altamente probable que el principal desafío sanitario cuando la pandemia COVID-19 haya sido superada, sea enfrentar la demanda asistencial por ENT y lograr recuperar el nivel de control previo. En el área de la salud mental y principalmente como consecuencia de la cuarentena, cabe destacar un aumento del riesgo de depresión, de consumo nocivo de alcohol y de otras adicciones, así como de suicidios y de violencia, principalmente doméstica. 74 No menor es el posible impacto negativo sobre diferentes aspectos de la salud sexual y reproductiva, con riesgo de retroceder en los importantes avances que nuestro país ha logrado al respecto (disminución significativa de la mortalidad materna, descenso sostenido de embarazos no intencionales en adolescentes, entre otros). Asimismo, es de principal importancia prestar atención a los problemas que pueden presentarse en la infancia. Se destacan los relacionados con el control del recién nacido y primer año de vida (no detección de alteraciones del crecimiento y desarrollo, aumento de mortalidad infantil), el incumplimiento del cronograma del esquema de vacunación y la disminución de la cobertura de la vacuna contra el Virus de Papiloma Humano (VPH), con posible impacto a mediano y largo plazo en aumento de incidencia de enfermedades relacionadas. Respecto al control de otras enfermedades transmisibles, debe considerarse el posible impacto sobre el control de la infección por VIH (seguimiento clínico y paraclínico irregular con insuficiente detección oportuna de toxicidades o falla terapéutica, dificultades en el acceso al tratamiento antirretroviral, automedicación, Interrupción de servicios a poblaciones más expuestas que requieren evaluación periódica de infecciones de transmisión sexual (ITS), entre otros problemas); sobre el control de infecciones con riesgo de ocurrencia de brotes como dengue y leishmaniasis (en caso de suspensión de las medidas de prevención y vigilancia, con la consiguiente detección tardía de los brotes) y el aumento de incidencia de tuberculosis por interrupción de estudios de contactos y de terapia preventiva y pérdida de seguimiento de pacientes en tratamiento de TB, con impacto en morbimortalidad. La identificación, diseño e implementación de las medidas necesarias para prevenir o mitigar los impactos sanitarios señalados requiere un enfoque multi e intersectorial. Estas medidas fueron explicitadas en las secciones correspondientes del Cap. 5 Resultados II – Propuestas (Salud Pública). Área Social Entre las medidas de reactivación y reconstrucción, se destacan: La necesidad de disponer planes de intervención social de gran envergadura, en particular: – A nivel educativo, a todo nivel en la enseñanza formal y en lo que refiere a la reconversión laboral. – Orientados a la creación de nuevos puestos de trabajo, incluyendo la atención focalizada en los sectores más vulnerables y énfasis en la reactivación en plazos cortos de fuentes generadoras de ingresos sostenibles. – A nivel de la vivienda y el hábitat, como espacios de desarrollo socioeconómico. La construcción de vivienda ocupa un lugar sustantivo en el círculo económico y ello en parte sitúa esta área en un lugar relevante para la generación de empleo. También constituye un activo estructural para las familias, particularmente vulnerables a las crisis económicas. Impedir que 75 la crisis impacte directamente en la pérdida o no acceso al activo vivienda es fundamental. – A nivel del fortalecimiento de medidas de intervención en tiempos oportunos para evitar desafiliaciones sociales y desarraigos. Estas iniciativas representan una inversión altamente beneficiosa para el conjunto de la sociedad y previenen muy largos y costosos procesos para su futura reversión. Cohesión e integración social: el problema de la convivencia Debe preverse un incremento significativo de la presión social y un incremento importante en la conflictividad. También es previsible un deterioro de la convivencia, particularmente en los espacios sociales de hacinamiento y limitaciones de recursos básicos, así como un incremento en el volumen y en las modalidades delictivas. En el contexto de la crisis, las acciones represivas y los esfuerzos por endurecer los mecanismos coercitivos resultarán ineficaces y, probablemente, en momentos y espacios socialmente definidos, resulten contraproducentes La solidaridad como respuesta y como oportunidad. El surgimiento de conductas e iniciativas solidarias que procuran hacer frente a los impactos de la pandemia en diferentes niveles, ámbitos y sectores sociales, representan importantes oportunidades para fortalecer el entramado social, con un fuerte impulso desde Estado y los Gobiernos Locales. La descentralización como una orientación promotora de fortalecimiento social, inclusión y ciudadanía. La cultura de vecindad, lo comunitario, lo público y las políticas de cercanía, constituyen uno de los caminos más cortos para la reconstrucción y consolidación del entramado social y para fortalecer las capacidades y el bienestar de la sociedad. Economía Por un lado, se debe tener en cuenta la urgente necesidad de poner en marcha un conjunto importante de enérgicas acciones contra-cíclicas temporales, para enfrentar los aspectos coyunturales del shock que se enfrenta. Por otro lado, las respuestas de política económica deben ser diseñadas para delinear los escenarios futuros. En relación a los impactos presentes se señala que implican situaciones graves de privación de consumo por la caída de actividad y consecuente pérdida de ingresos de los hogares así como quiebres generalizados de empresas que no resistan la caída de ingresos. Se requiere un paquete de medidas transitorias, que por lo tanto no afectan el déficit estructural del gobierno, y que permitirían además evitar efectos permanentes. Uruguay cuenta con líneas de crédito de desembolso inmediato con los que se puede contar para sobrellevar la crisis generada por la pandemia. Por otro lado, y sobre la base de las fortalezas financieras y de nuestra reputación internacional, el país podrá financiarse en los mercados globales una vez que las condiciones sean favorables. 76 La respuesta nacional, a su vez, se debe desplegar sobre la base de las fortalezas económicas, financieras, sociales e institucionales construidas. En ese sentido, existe la necesidad y condiciones para instrumentar una respuesta más contundente e integral. Se propone por un lado, suspender el recorte del gasto público anunciado, y, por otro, crear un subsidio equivalente a un salario mínimo nacional a otorgar por un plazo equivalente al tiempo de cuarentena. Este subsidio tendrá como objetivos atender la situación de trabajadoras y trabajadores que no se encuentren registrada/os en el MTSS y en la Seguridad Social. El subsidio debiera incluir a toda/os la/os trabajadoras y trabajadores no subordinada/os (cuentapropistas) y a quienes se encuentran en la informalidad. De la misma manera, y siguiendo múltiples recomendaciones que incluyen las voces de organismos financieros multilaterales, debe implementarse un sólido sistema de transferencias de apoyo a la población más vulnerable, que acompañe el proceso de reconstrucción y fortalecimiento del entramado social, acompañando la generación de trabajo. Debe asumirse a nivel nacional, y en sintonía con lo que sucede en el marco global, la discusión en torno a la distribución de la carga fiscal derivada de la gestión de la crisis provocada por la pandemia. Desde una perspectiva más global, se potenciará el despliegue de la economía digital en todas sus variantes y aspectos, incluyendo el plano de la organización del trabajo. Por otra parte, se dibuja un escenario de reestructura de las cadenas globales de valor, con un mayor énfasis en el ámbito nacional. Al tiempo de asumir la coyuntura, es necesario definir una hoja de ruta a nivel económico que acompañe el fortalecimiento de las capacidades productivas y de servicios de país, de creación de trabajo y de bienestar para toda la población. Ello requiere asumir esfuerzos económicos e inversiones a nivel público, que acompañen las inversiones y compromisos a nivel privado, al tiempo de recuperar y desarrollar capacidades sociales. Este aspecto implica considerar tiempos a corto, mediano y largo plazo que necesariamente requieren políticas de Estado. Pero ello también implica asumir las responsabilidades macroeconómicas en un contexto global diferente, de reglas de juego aún no definidas y seguramente oscilantes. Por eso, deben asumirse riesgos y responsabilidades calculadas, que constituyan una inversión para fortalecer al país social y económicamente, así como en sus capacidades de evolucionar en las nuevas reglas globales con su cortejo de incertidumbres. Riesgos y responsabilidades que no pueden asumirse sin políticas de Estado y grandes consensos sociales. AGRO La producción agropecuaria, tanto de alimentos, como forestal, lanas, cueros y otros, debe continuar siendo, durante la actual crisis y con posterioridad a la misma, uno de los principales motores de la economía de nuestro país. Para que esto sea posible, se deberán hacer los máximos esfuerzos desde la conducción política y económica del país, para que la actual capacidad instalada, 77 en medio de tantas dificultades, no se destruya y se mantenga. A la vez, se deberán construir las condiciones para que se mantengan flujos de inversión e inversiones en investigación y desarrollo. La presente crisis sanitaria, con sus enormes repercusiones en la economía mundial y de nuestro país, tendrá que convertirse en una nueva oportunidad para mejorar nuestra competitividad e inserción como productor y proveedor del mundo de alimentos de alta calidad con producción natural y con trazabilidad de sus procesos. Para ello, debemos evitar que el impacto de la pandemia signifique un retroceso o una detención de los avances alcanzados para una producción agrícola ambientalmente sustentable. Durante el transcurso de la crisis, se deberá garantizar a la población de nuestro país que la producción de alimentos llegue a todos los habitantes y que no haya interrupciones ni del lado de la oferta, ni en la capacidad de consumo o en la demanda de alimentos. Para lograr dichos objetivos, se deberán aplicar las diferentes medidas que apoyen y garanticen todas las etapas de cada proceso en lo sanitario y todas las asistencias a los sectores más vulnerables en cuanto a sus necesidades de consumo. OBRA PÚBLICA Y CONSTRUCCIÓN La Obra Pública deber ser vista como uno de los vectores de la necesaria reactivación económica y respuesta a necesidades emergentes y de mediano y largo plazo. En el contexto de las necesarias políticas económicas contracíclicas deberá incentivarse el conjunto de la inversión pública y privada. En esta línea de acción, uno de los sectores que se debe priorizar es la construcción; y en particular la inversión pública en vivienda e infraestructura social. De esta manera se estará dando respuesta tanto a las necesidades de empleo y dinamización del mercado interno como a la necesaria generación y provisión de bienes públicos preferentes asegurando el acceso de la población a los mismos. Además, se requiere mantener y expandir aquella infraestructura vinculada a viabilizar la producción de bienes y servicios para el desarrollo productivo (infraestructura vial, eléctrica, portuaria, ferrocarrilera, de conectividad digital, entre otras). En este marco es importante asociar sinérgicamente los gobiernos departamentales al esfuerzo para mejorar los niveles de dotación de servicios básicos. Se entiende fundamental sostener el financiamiento para asegurar la continuidad de las inversiones que realicen o coejecuten los gobiernos departamentales y municipales. El objetivo de esta política será mantener y, de ser posible, incrementar la ocupación en la construcción y su tejido empresarial a través de diferentes 78 instrumentos que coadyuven a incrementar la inversión pública y a la vez estimulen la inversión privada. Esta política debería concretarse en un plan de inversión pública para este período de gobierno que surja de un ámbito que tenga participación de todos los actores vinculados a la industria de la construcción, públicos y privados. En lo inmediato es muy importante sostener la continuidad de programas de obra pública en ejecución, ya sean éstos viabilizados con financiamiento público o privado, como los de Participación Público Privada (PPP), y asegurar el contexto que permita la continuidad de los grandes proyectos de inversión privada en proceso de ejecución. Es vital mantener el nivel actual de gasto e inversión para no generar más desocupación y contracción del mercado interno. TURISMO La actividad turística se encuentra en una situación dramática que requiere esfuerzos para salvar empleos, conocimientos y la propia trama empresarial, a la vez que para enfrentar cambios profundos en el mediano plazo. Se sugieren amplios espacios de concertación, de los tres niveles de gobierno, empresas, trabajadores, academia y sociedad civil, para adaptarse a las nuevas modalidades de consumo turístico que se basarán en la sostenibilidad ambiental, social, cultural y fundamentalmente sanitaria. Se deberá apoyar el mantenimiento del entramado del sector e invertir en la reconversión del sector público y privado en aspectos macro y micro, tanto tangibles como intangibles. La inversión en formación, tecnología, equipamiento, infraestructura, no sólo pero fundamentalmente vinculado a lo sanitario, y los nuevos patrones de consumo turístico, serán fundamentales para mantener y penetrar mercados. Para todo ello el apoyo del Estado es inevitable y necesario. Es importante la coordinación internacional para la movilidad segura de las personas, garantizar la conectividad y retomar ofertas multidestinos. TRANSPORTE La movilidad es fundamental para la vida social y el desarrollo de la actividad económica. Debe asegurarse el adecuado funcionamiento del servicio de transporte de personas y mercaderías con las garantías necesarias desde el punto de vista sanitario. El confinamiento de la población y la interrupción de las actividades en general (salvo las esenciales) para enfrentar la pandemia causada de COVID-19, al igual que en el resto de los países afectados a nivel global, provocaron una abrupta caída en la demanda y consecuentemente en los ingresos de las empresas del sector. 79 Esta caída en los ingresos no tuvo un correlato de la misma dimensión en los costos fijos y de funcionamiento de las empresas del sector. El capital de trabajo de estas empresas ha virtualmente desaparecido y los problemas de liquidez ponen en riesgo la disponibilidad del servicio para la movilidad de personas y cargas. Las soluciones propuestas, en la situación actual y en los escenarios analizados, son las mismas. Difieren en las magnitudes en función de la duración de la crisis instalada en el sector. El mantenimiento de las estructuras de servicio y, particularmente, de los puestos de trabajo depende de alivios en los costos, especialmente fiscales, de estas empresas y del acceso a financiamiento blando para reconstituir el capital de trabajo, y evitar el corte de la cadena de pagos al personal que se mantiene en funciones y a los proveedores, especialmente de combustible. El déficit resultante del mantenimiento de un nivel de oferta en el transporte público de pasajeros, superior al necesario de acuerdo con la ecuación razonable que sirve de base para la fijación de sus tarifas, debe ser financiado con recursos públicos (subsidios directos para la operación del servicio por razones sanitarias y sociales) en forma oportuna para evitar el colapso del servicio a muy corto plazo. Resuelta la continuidad de los servicios, el mantenimiento y reforzamiento de las medidas sanitarias, junto con una adecuada gestión de la oferta y de la demanda de los servicios, permitirá la paulatina escalada en los niveles de servicio que las autoridades entiendan adecuados en cada etapa de levantamiento de las restricciones a la movilidad sin comprometer los objetivos primarios actuales: controlar el impacto de la pandemia y evitar el colapso económico general. Tecnologías de la Información y la Comunicación La pandemia ha actuado como un acelerador en la incorporación de las TICs como elemento central habilitador de todas las actividades económicas y sociales. Este cambio acelerado muchas veces no tiene en cuenta aspectos de seguridad y eficiencia, ni el riesgo de incrementar desigualdades y brechas digitales y sociales. Más allá del incremento de actividades TICs, la industria del área puede igualmente sufrir impactos económicos negativos. En este contexto, es importante llevar adelante acciones que no solo atiendan la situación de emergencia, sino que sean parte de una visión de largo plazo y permitan seguir el mejor camino de desarrollo sectorial y social en su conjunto. Las principales acciones propuestas incluyen: sostener y acelerar la transformación digital como herramienta para aumentar la eficacia y eficiencia tanto del Estado como de los principales sectores productivos,; promover la digitalización de las MIPYMEs como parte de la recuperación sostenible de sus actividades; desarrollar las capacidades de investigación, desarrollo e innovación nacionales mediante la cooperación Estado-Academia-Industria, incluyendo la promoción de una agenda científica en el área y la creación de un centro de investigación y desarrollo; atender los aspectos de seguridad y confianza en el uso de tecnologías digitales, con 80 especial destaque del uso de identidad digital y del desarrollo de aspectos de seguridad y protección de datos, así como de los marcos de teletrabajo; ampliar la formación de técnicos y profesionales en TICs, e incorporar desde la enseñanza primaria las ciencias de la computación, la programación y el pensamiento computacional; realizar un programa de actualización docente en aspectos metodológicos y tecnológicos de educación no presencial y mixta; y desarrollar iniciativas para disminuir las brechas digitales y sociales.

Fuente Imagen: ultimahora.com