Daniel Pérez (PI): “Los miedos de la inmigración”

Daniel Pérez

A partir de esta entrega, es con mucho agrado que anunciamos la incorporación del dirigente Daniel Pérez (Partido Independiente) como columnista de 2019.com.uy para abordar con su perfil distintos temas de la coyuntura nacional. Su primer columna se titula “Los miedos de la inmigración”.

“En el último tiempo han llegado a nuestro país una gran cantidad de personas que emigran de su país de origen y deciden  venir a vivir a Uruguay. De hecho es frecuente que durante el día interactuemos alguna de estas personas al ingresar a una tienda, un restaurante o algún otro comercio.

Esta realidad no ha pasado desapercibida en nuestra sociedad y ha generado múltiples reacciones, entre ellas una creciente demanda a organismos públicos de solicitud de documentación y pedidos de residencia por parte de estos recién llegados. También ha habido reclamo de los propios inmigrantes en relación a la demora que existe en la emisión de estos documentos y otro tipo de situaciones que incluso han salido en los informativos de televisión.

La llegada de inmigrantes a un país siempre genera ruido, en particular cuando los que llegan son una cantidad importante. El Uruguay no es una excepción en este caso, este aumento en la presencia de inmigrantes que vienen a radicarse en nuestro país ha planteado una discusión relevante acerca de si: ¿debemos recibirlos e integrarlos a nuestra sociedad? o si ¿debería existir algún tipo de restricción o requisito a los extranjeros que llegan a nuestro país con la intención de radicarse?

Muchas pueden ser las razones por la cuales alguien puede considerar que no es bueno o que deben establecerse exigencias a aquellos extranjeros que decidan venirse a vivir a nuestro país. Una de ellas sin duda es el hecho que esos extranjeros –que en su mayoría son latinoamericanos -, vienen a ocupar puestos de trabajo que antes eran ocupados o estaban destinados a otros uruguayos/as. En esos casos es común escuchar expresiones como “vienen a robar el trabajo” o “que se vuelvan a su país”, “todavía que tenemos poco trabajo, estos vienen a quitárnoslo”.

Ante esta realidad debemos preguntarnos ¿cuál debería ser la reacción que debemos tener ante la llegada de inmigrantes?, ¿debemos tener miedo?, ¿debemos oponernos o poner restricciones para el acceso a la nacionalidad o el trabajo? ,¿qué vienen a hacer a nuestro país?, ¿vienen a quitarnos el trabajo a los uruguayos/as?

Salir del país donde naciste para irte a vivir a otro país debe ser una decisión muy difícil para cualquier persona y alcanzaría con preguntarle a cualquier uruguayo/a que haya tenido que emigrar para darse cuenta de todo lo que ello conlleva tanto desde el punto de vista material como en lo emocional, donde seguramente el costo de la decisión sea más importante.

Esta decisión implica para la persona abandona la ciudad en la que se creció, el barrio donde vive en el cual se tienen muchos recuerdos y experiencias, se conocen las calles, los comercios, los vecinos con los que se saluda todos los días, también implica dejar atrás familiares y amigos, algunos de ellos entrañables amigos con los cuales ha compartido toda su vida para irse a vivir a lugar desconocido, para irse a vivir a un país y una ciudad, que aunque tenga el mismo idioma, seguro tiene muchas cosas distintas, entre ellas las costumbres, idiosincrasia y un estilo de vida bien distinto.

Si una persona –o una familia- toma esta decisión de abandonar su país e irse a vivir a otro, seguramente se debe a que por alguna razón se siente obligada a hacerlo, ya sea por una razón económica -porque en el país donde nació no le es posible vivir en las condiciones que desea o directamente no tiene los medios que le permitan subsistir a ella y su familia-, o por razones políticas debido a que sufre algún tipo de persecución o no existen garantías suficientes de expresarse y vivir con libertad. En cualquiera de las dos opciones, la decisión de emigrar a otro país, seguro no fue su primera opción y de hecho, probablemente haya sido la última opción que evaluó cuando ya no encontró otra alternativa.

Por tanto, las personas que vienen a nuestro país en calidad de inmigrantes, lo hacen de algún modo obligadas por las circunstancias que viven en su país y que hacen que decidan buscar en el Uruguay la posibilidad de desarrollarse como personas, de mantener o ayudar a sus familias –si aún están en su país de origen-, o incluso construir un futuro mejor aquí, trayendo o formando su familia en nuestro país.

No vienen a “robarnos” nuestro trabajo, en todo caso vienen a buscar trabajo como lo han hecho muchos uruguayos que por distintas razones han emigrado en el pasado hacia Europa, Australia, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Venezuela y muchos otros países donde nos ha tocado recalar, en busca de mejores horizontes a los que nos brindaba nuestro país. Los inmigrantes que llegan, lo hacen con la misma expectativa que lo hacían nuestros compatriotas, buscando conseguir un empleo –muchas veces de poca calificación y mal pagado-, que les permita sobrevivir y dando lo mejor de sí cada día.

A eso vienen nuestros hermanos al Uruguay, a buscar un futuro mejor para ellos y sus familias, como muchas veces lo hicimos los uruguayos/as en el pasado, llegando a otros países con el dolor de dejar la familia, las raíces y nuestro “paisito”, pero con la ilusión y esperanza que esa difícil decisión permitiera construir un futuro mejor para nosotros y nuestra familia. Los uruguayos/as no debemos olvidar eso y debemos pensar como nos gustaría que nos reciban en otro país si nos toca estar en esta difícil situación.

La llegada de inmigrantes a nuestro país, lejos de ser negativa es un fenómeno positivo, el cual sin dudas nos desafía en nuestra capacidad de tolerancia y aceptación del otro, pero al mismo tiempo nos va a enriquecer como sociedad, desde el punto de vista cultural tanto en costumbres, perspectivas, estilo de vida e incluso en gastronomía.

En todos estos aspectos –y muchos otros-  nos nutriremos del aporte de nuestros hermanos/as recién llegados, los cuales deben ser bienvenidos/as y a quienes debemos brindar todo nuestro apoyo”.