De Luis Alberto de Herrera a Luis Lacalle Pou, el mismo ADN con una impronta del siglo XXI

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por Marcelo Márquez. Cuentan los muy veteranos que en algunos actos políticos, Luis Alberto de Herrera se subía a un cajón de verduras, para lograr una mejor visualización de su auditorio, y viceversa, para que los ciudadanos pudieran observarlo de una forma más clara.

Cuando han pasado casi seis décadas del fallecimiento del gran caudillo nacionalista triunfante en las históricas elecciones de 1958, su bisnieto, Luis Lacalle Pou también apela al mismo recurso, aunque, como lo capta la toma gráfica del pasado miércoles 13 en Cufré (Colonia), el cajón ya no sea el de la verdura, si no, el de la cerveza.

El peso de la historia es muy importante: antes de Luis Alberto de Herrera existieron otros antepasados vinculados al servicio público, como su tátara abuelo Juan José de Herrera, uno de los fundadores del Partido Nacional, al mismo tiempo que existió un Herrera de suma jerarquía entre el referente popular y anti-imperialista y el actual senador y precandidato blanco, nada más y nada menos que el ex presidente Luis Alberto Lacalle.

Para revelarlo de esta forma: Luis Alberto de Herrera triunfa en 1958 y fallece en 1959. Treinta años después, en 1989, Luis Alberto Lacalle Herrera alcanza la victoria, y hoy, llamativamente, 30 años de aquella gesta, el Partido Nacional –si la ciudadanía así lo quiere- podría festejar a través de Luis Lacalle Pou.

El ADN existe, la llama sigue encendida.

No en vano, en su despacho del Senado, un gran cuadro con la figura de Herrera oficia de custodia de Lacalle Pou.

No en vano, el próximo 8 de abril, en la fecha que se conmemoran los 60 años del fallecimiento de Herrera, su bisnieto Lacalle Pou, presentará el programa de gobierno de su sector, los lineamientos a poner a consideración de la ciudadanía, fruto de decenas de miles de horas de trabajo, escuchando en ciudades y pueblos con el oído muy grande, y analizándolo en los equipos técnicos de trabajo, coordinados por Pablo Da Silveira y Nicolás Martinelli.

Es que Herrera es patrimonio.

Lacalle Pou QRNo en vano, en el Día del Patrimonio, el pasado 7 de octubre de 2018, el líder de Todos, Luis Lacalle Pou, y en un día especial en la región ante las elecciones en Brasil, no se pronunció directamente por nadie en particular porque optó por un accionar simbólico, uniendo pasado y presente, y evocando a su abuelo, en la Casa del Partido Nacional, scaneó en código QR un discurso de Luis Alberto de Herrera.

Defensa de la soberanía y lucha por la autodeterminación de los pueblos, esencia de su pensamiento político y bandera vigente para el Partido Nacional en los complejos tiempos regionales, hoy con la lupa en Venezuela.

Cercanía

“Por las cunetas”

La cercanía con su gente, Herrera la lograba a través de la radio y en las movilizaciones populares.

Cuando han pasado más de seis décadas, su bisnieto (y su equipo) manejan de forma muy acertada los vínculos mediante lo que permite los avances de la tecnología a través de las redes sociales, de la mano de un contacto cercano con la ciudadanía.

Ejemplo de ello es la reciente gira que lo lleva a Lacalle Pou a un centenar de pequeñas localidades, “por las cunetas en lugar del asfalto”, como le diría un simpatizante, por lo general, dejadas de lado al no representar los mayores –cuantitativamente- botines electorales.

“El mensaje que queremos dar es que nosotros vamos, no donde hay mucha gente, no donde hay 100, 200, 300, nosotros donde vamos es donde hay gente, donde hay una persona, un individuo, la gente no se puede medir por números o porcentajes”, afirmó Lacalle Pou en la mañana del jueves 14 en el Agraciada Fútbol Club en Soriano.

LP Villa SorianoLlega a los actos, procura saludar a todos, dirigentes locales y ciudadanos que le escucharán minutos después, recibe reclamos y también… “tirones de oreja” que “a los políticos nos viene bien”, considera durante su gira.

También elogios, y la rápida respuesta, como cuando en una suerte de comitiva, varias señoras le aguardaban en el salón de la que fuera la Primera Parroquia Católica del país en Villa Soriano, mientras la lluvia marcaba en gran medida el paisaje. Ya entrada en años, superando los 70, de lentes y bastón, le saludó a Lacalle Pou, diciéndole: “Ahora ya me puedo morir tranquila”, y ni lento ni perezoso, el precandidato blanco le respondió: “No, cómo se va a morir ahora”.

Pero las referencias con los caudillos emblemáticos del Partido Nacional, siempre están a la orden del día.

“Hijos del mañana”

En la Cumbre de La Paloma de fines de enero, no tardó en llegar la mención sobre la comparación que suele hacerse del precandidato “con los más veteranos” del partido. “Y está bien que nos pongan una vara, pero nosotros somos hijos del mañana, no del ayer. Si fuéramos iguales a Wilson (Ferreira Aldunate), a (Luis Alberto de) Herrera o a (Luis Alberto) Lacalle, estaríamos equivocados, porque este es otro tiempo. Cambió el mundo, cambió la política, cambiaron los liderazgos; todo es más rápido, más intenso y requiere de una sensibilidad superior”, justificó el líder del sector Todos, según aludió el semanario Crónicas.

De la “tierruca” de Luis Alberto de Herrera a “ser hijos del mañana” de Lacalle Pou, una esencia, un ADN, un pedigree político, por el cual, en 2019 el Partido Nacional puede volver a ser protagonista en la historia del país.