El “adiós” a un hombre que supo sumar en las trincheras de la vida: Alberto Zumarán

A la edad de 79 años falleció Alberto Zumarán, un emblema del Partido Nacional, en la lucha por la dictadura, y en una actividad política en donde representó un símbolo de la rectitud y honradez administrativa.

Siempre con un trato afable, y un humor especial, fue candidato a la Presidencia de la República a la salida de la dictadura en 1984 y posteriormente en 1989, tras la muerte del caudillo Wilson Ferreira Aldunate, ocasión en que resultara electo Presidente de la República, Luis Alberto Lacalle Herrera.

Fue senador, abogado, integró la Comisión Administradora de Río de la Plata (CARP), y en lo deportivo, hincha del Montevideo Wanderers.

En los últimos años respaldó la candidatura de Jorge Larrañaga (Alianza Nacional), y anteriormente de Juan Andrés Ramírez.

“Alegría y aliento”

“Alberto Zumarán, ‘El Panza’, gran compañero y persona. Siempre nos regaló su alegría y aliento. Saludos a su familia y amigos. QEPD.”

Esos fueron los conceptos del Presidente de la República, Luis Lacalle Pou.

Wilson y Zumarán
“Basta mirarlo a los ojos”…

Así lo definía Wilson Ferreira Aldunate, al ser liberado el 30 de noviembre de 1984, durante el histórico discurso en la Intendencia de Montevideo.

“Pero a un candidato hay que hacerlo conocer: 90 días antes de las elecciones el candidato del Partido Nacional era conocido sólo por sus amigos, por sus colegas, por profesionales o granjeros, por la gente del reducido núcleo territorial donde desarrollaba su actividad o en el ambiente de las cooperativas agropecuarias. No es fácil frente a otros candidatos que llevan 20 o más años en el ejercicio directo de la actividad política, de los cuales la gente sabe quiénes son, imponer un candidato al cual la gente empezó a conocer faltando 30 o 40 días de la elección. Fue recién al final que los uruguayos advirtieron que tenían en Zumarán un hombre de estado y además un hombre de bien, provisto de esta relación. De esa relación con la multitud. De confianza recíproca. Teníamos en Zumarán uno de esos hombres a quienes basta mirarlo a los ojos para creer en lo que nos dice… pero muy probablemente, llegó tarde.”

Fuente Imagen: Facebook de Darío Hernández Carro.

Y que mejor que recordarlo con el jingle de 1984 del Partido Nacional.