José Gutiérrez: ¿Una nueva forma de gobernar?

LUC Senado

Compartimos el punto de vista de José Gutiérrez, estudiante de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) de la Universidad de la República, abordando el tratamiento en el Parlamento de la Ley de Urgente Consideración (LUC).

El día jueves 23 de abril ingresó a la cámara de senadores el proyecto de ley de urgente consideración (LUC), caballo de Troya del Presidente de la República en campaña electoral. Este proyecto de LUC tuvo varios conflictos dentro de la coalición que gobierna en Uruguay debido a que las discusiones no se dieron entre todos los partidos miembros en su conjunto, sino por lo contrario, cada partido le hizo sus propuestas de forma aisladas al Presidente de la República.

A este proyecto de ley, cómo varios académicos han manifestado, podemos hacerle tres grandes apreciaciones: i) por su forma, ii) por su contenido y iii) por el momento.

La primera gran apreciación es respecto a la forma: los gobernantes, en este caso los representantes, tienen legítimo derecho de aplicar las reformas para las cuales fueron electos, pero aplicar tanta cantidad de políticas públicas requiere un debate amplio con todos los actores que formen parte. En este caso se utiliza el mecanismo de ley de urgente consideración, que, si bien no es la primera vez que se utiliza ya que la han utilizado trece veces (en total), y en gobiernos de todos los partidos políticos, aunque en todas esas legislaturas, el promedio de las veces que se utilizó este mecanismo (LUC) es muy inferior (0.03% de las leyes formuladas son de este tipo) respecto a lo que son las leyes ordinarias.  La heterogeneidad de este proyecto de LUC, sumado a la cantidad de artículos, hace que sea catalogado como proyecto ómnibus debido al breve plazo que tiene cada cámara para discutir tanta cantidad y variedad de artículos. Dicho esto, es esperable que la cantidad de leyes luego de votarse este proyecto de ley sea menor que en las legislaturas previas ya que, de cierto modo, el gobierno incluyó gran parte de su programa de gobierno en esta LUC. Este es el centro de la crítica ya que rompe con el paradigma de reformas progresivas, donde todos los actores pueden participar en la discusión, y además deja un precedente grave referido a la estabilidad del sistema político ya que los gobernantes posteriores podrán utilizar este mismo mecanismo para realizar reformas, iguales o mayores, en sus primeros 90 días.

La segunda apreciación remite al contenido: este proyecto de LUC entra con 501 artículos muy heterogéneos, que van desde la venta de chorizos artesanales, otros donde se puede hacer compras de hasta us$ 100.000 en efectivo, hasta la posibilidad de venta de tierras del Instituto Nacional de Colonización. Si bien al mirar los artículos de forma aislada notamos que son heterogéneos, mirándolos de forma integral notamos que todos apuntan al mismo público, fundamentalmente a la elite empresarial. Este articulado incluye políticas públicas que, según expertos en la materia, fomentan el lavado de dinero, otras donde se prioriza el mercado por sobre las áreas naturales protegidas, y en otras se precariza la relación empleadora/empleado. Esto puede ser la clave de la cohesión de las propuestas de la LUC entre partidos ideológicamente antagónicos, aquí se nota claramente una alianza de clase oligárquica que busca favorecer los intereses de los suyos.

La última apreciación refiere al momento: este proyecto de LUC se introduce en una coyuntura donde el Presidente de la República, Luis Lacalle Pou, cuenta con altas tasas de aprobación en su gestión (55%) y a su vez, posee, a través de la coalición multicolor, una mayoría parlamentaria en ambas cámaras que le permite la aprobación de este proyecto con el que todos los partidos políticos se habían comprometido a votar en campaña. Además, este proyecto entra al Parlamento en plena pandemia donde es fundamental el aislamiento social para evitar la propagación del covid-19, por lo que, de cierta forma, se reduce la posibilidad de movilización.

Estas tres críticas nos llevan a pensar este proyecto de Ley de Urgente Consideración cómo el producto de una alianza de clase, ajeno de las problemáticas que tiene el pueblo, en un momento donde hay más de 200.000 compatriotas con problemas de empleo y más de 50.000 niños comiendo en ollas populares. Por último, este proyecto nos dejará un antecedente grave en cuanto a la forma de legislar, que debilitará uno de los principios fundamentales de la República; el debate parlamentario sereno con la sociedad en su conjunto.

José Gutiérrez.

Estudiante de Ciencia Política – UdelaR.

Fuente Imagen: Radio Uruguay.