Luis Lacalle Pou, el estratega con una sola bala

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por Marcelo Márquez.

…“Una batalla perdida

la ganó una sola bala.

Una batalla ganada

la perdimos por un tiro…”

Los sueños de libertad de Aparicio Saravia fueron segados por una sola bala. Pero su lucha no fue en vano. A lo largo de generaciones, la sangre de Saravia fue la simiente que regó de libertad los suelos de la patria, de norte a sur, de este a oeste, trascienden la divisa blanca, y las fronteras del Partido Nacional.

1904 – 2019. Las batallas políticas ya no se dirimen en los campos de batalla a punta de lanza, con sable, revólveres o metralletas.

Pero la defensa de la libertad, y la defensa de las leyes, la premisa de que “lo que es bueno para el país, es bueno para el Partido Nacional”, sigue siendo el rumbo, el derrotero, la brújula que marca la senda, “la peregrinación cívica que empezó casi hace 183 años” del Partido Nacional “y que siempre tuvo como faro, como meta, como luz, el mañana”, al decir del propio Lacalle Pou en el lanzamiento de su campaña el 30 de marzo en el Parque Viera.

El siglo XXI ha sido pautado en lo político por el ascenso del Frente Amplio al poder, luego de más de un siglo y medio de gobiernos colorados (en su inmensa mayoría), de algunos nacionalistas, y lamentablemente, también de dictaduras.

Un Frente Amplio con luces y sombras, en donde, como en la vida política, todo depende del cristal con que se mire, llegando a este escenario actual, el más adverso para la izquierda desde que se encuentra en el poder: con pérdida de decenas de miles de fuentes de trabajo en el último año, el mayor déficit fiscal en los últimos 30 años, las mayores tasas de homicidios, rapiñas y hurtos, jóvenes que continúan emigrando en busca de nuevos horizontes, y episodios de corrupción que han salpicado a las autoridades de gobierno.

Y llegamos a este presente del 2019.

La Alternativa al Frente Amplio, ¿cuál es?

Sin duda, el Partido Nacional es el principal partido opositor, pero su solo peso electoral, no alcanza para destronar al Frente Amplio de la responsabilidad de conducir los destinos del país.

Y ¿cómo llegó el Partido Nacional a esta contienda interna?

¿Cómo se posicionó Luis Lacalle Pou -el dirigente que en lo previo contaba con mayor respaldo- en esta batalla?

Para él, las respuestas ya estaban definidas de antemano, el manual y el guión era claro y preciso, aunque, había que cumplirlo al pie de la letra para que fuese exitoso.

“Esta interna si la concebimos bien, si la entendemos bien, va a ser una interna de algunos matices, y de pocas o casi ningunas diferencias. Tenemos que ser conscientes que tenemos que cuidar nuestra casa, tenemos que cuidar nuestro Partido, no sólo por un tema de cuidarnos porque sí, es porque tenemos que proteger el instrumento. Si realmente todos y cada uno de nosotros, sobre todo los que encabezamos las listas entendemos el llamado del momento, no podemos mirar un instante para el costado, para pegarle un codazo a un compañero. Si no, no entendimos nada”. Luis Lacalle Pou. Parque Viera. 30 de marzo.

A la hora de encarar el tema de la unidad interna el arma utilizada por Lacalle Pou fue una: la convicción en las ideas.

No polemizó demasiado con Jorge Larrañaga sobre la campaña “Vivir Sin Miedo”, procuró marcar distancia con Juan Sartori pero nunca bajó al lodo del enfrentamiento, se paró firme ante “las noticias falsas” y las campañas en redes sociales pero nunca acusó directamente a nadie en particular.

Se paró ante el sistema política como un duro adversario del Frente Amplio pero nunca dejó que los cuestionamientos y sus posturas fueran el detonante para volar puentes de entendimientos hacia el futuro, fundamentalmente con todo el bloque opositor, abogando con la necesidad de desempeñarse desde el Poder Ejecutivo, previo a un gran acuerdo de coalición con los principales tres o cuatro partidos opositores.

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La propuesta y relacionamiento con sus seguidores, y los ciudadanos en general tuvo algunos ejes centrales:

Cohesión interna. Desde el momento que en la anterior elección no salió victorioso, y no pudo llegar al gobierno, hay un dato más que relevante del fuerte liderazgo de Lacalle Pou: a diferencia de lo que ha sucedido muchas veces en estos casos, no se le fue ningún dirigente importante del sector.

Además, mantuvo y fortaleció el relacionamiento con dirigentes de todo el país.

Una mención merece el fuerte vínculo con la figura del senador Álvaro Delgado, su mano derecha, y la responsabilidad encomendada a Beatriz Argimón al frente del Directorio del Partido Nacional en una coyuntura tan particular, a quien, como sucedió, en caso de contar con el aval del apoyo de los votos, le tenía preparado una responsabilidad mayor, como su compañera de fórmula.

Programa de Gobierno. Un ambicioso, profundo, y serio planteo de propuestas elaborado por más de 400 técnicos, con un diagnóstico preciso, pero sobre todo, con un compromiso de iniciativas para mejorar la gestión de gobierno en todas las áreas. Todo ello coordinado por un equipo encabezado por Pablo Da Silveira.

Pero también con un sello especial en materia económica con el perfil de Azucena Arbeleche, en lo social con la mirada de Pablo Bartol, sumado a otros que ya transitaban junto a él como Álvaro Garcé (seguridad), entre otros, o la fragancia ética que constituye el involucramiento en el proyecto de Sebastián Bauzá.

Cercanía: Una campaña atípica e intensiva. Atípica cuando se presentó en primera instancia desde las localidades más pequeñas, “desde la banquina” en lugar del asfalto, para transmitir como mensaje que lo que importaba eran cada uno de los ciudadanos como persona, “porque la energía es de a uno”, como mirada a la sociedad, como expresión de cambio, de vivencias de problemas, para luego sí, dirigirse a las poblaciones intermedias y terminar en las principales ciudades.

Fueron actos con su sello propio. No minimizó su presencia ante siete parroquianos en Aramendía (Lavalleja), con un grupo de mujeres de Paso del Cerro (Tacuarembó), o en Isla Patrulla con 25 paisanos, o cuando se acercó un poco más a su tatarabuelo Luis Alberto de Herrera, al subirse a un banquito en Cufré (Colonia) para poder ser mejor visualizado en su oratoria.

Pero también Lacalle Pou mantiene la cercanía con el militante, el dirigente, y el ciudadano a través de su audición a través de medios como whatsapp.

De la mano de ello, una publicidad muy calificada, fundamentalmente en la fusión del mensaje con el contenido audiovisual, tanto en los medios masivos de comunicación como en las redes sociales (incluyendo en estas últimas las giras que iba realizando en los distintos puntos del país).

Hacia el resto de partidos. Siempre pensó en el día después de la interna, y en el día después de las elecciones nacionales de octubre en lo referente al relacionamiento, y asociación con el resto de los partidos con el horizonte puesto en el 1º de marzo de 2020.

“Después de la interna cuando cada uno ocupe el lugar que las urnas le diga, cuando rápidamente juntemos a la tropa nuevamente, vamos amigos a tener una elección única en la historia del país, y yo se que cuesta acostumbrarse a las cosas nuevas, y yo se que cuesta acostumbrarse a las cosas nuevas. Esto nuevo amigos, es una competencia en la cual van a participar muchos partidos que vamos a ser cooperantes, que vamos a ser socios, y por eso hay que aterrizar claramente cuáles son los programas, cuáles son nuestras agendas”.

Desde el fondo de la historia.

En resumidas cuentas, Lacalle Pou logró conjugar lo mejor de grandes caudillos blancos de todas las épocas: la impronta por la libertad de Aparicio Saravia, el ímpetu innovador de Manuel Oribe, la cercanía con el ciudadano de Luis Alberto de Herrera, el comprender y visualizar al país en un todo como la comunidad espiritual de nación de la que hablaba Wilson Ferreira Aldunate, la intensidad en vivir la vida política de su padre Luis Alberto Lacalle, con un cuidado especial en el instrumento del Partido Nacional, su unidad, un calificado programa, el relacionamiento en el sistema político y con la ciudadanía, complementado por una propuesta moderna de comunicación.

Desde hace tiempo que en su fuero íntimo, Luis Lacalle Pou transita por las calles y caminos del país, con su arma de la convicción pero con una sola bala. No me lo contó ni él ni en su entorno, simplemente, lo analizo, lo percibo, lo siento.

En cada una de las batallas que libró, aún en la áspera polémica con el gobierno y la izquierda, no utilizó la única bala con la que cuenta.

Su arma fue la convicción de ideas, el debate franco, la persuasión, el poder de convencimiento de que otro Uruguay es posible.

Pero la bala tiene fecha y objetivo para ser disparada.

Si el 27 de octubre primero, y el 25 de noviembre, las urnas lo ungen como el próximo Presidente de la República, el 1º de marzo de 2020, su arma, sólo en esa ocasión, será disparada y estará dirigida al corazón de sus enemigos: “los problemas de los uruguayos”.