Pablo Mieres y el trámite del proyecto por el voto en el exterior: “La ciudadanía, de pesado, no va a aceptar fácilmente este tipo de cosas”

Pablo Mieres

La Comisión de Constitución y Legislación del Senado aprobó el proyecto de ley referente al voto de los uruguayos en el exterior, con el respaldo del Frente Amplio y la oposición del Partido Nacional, Partido Colorado y el Partido Independiente.

La sesión del pasado martes 24 de julio por momentos reflejó las grandes diferencias de concepción de parte de los parlamentarios: el legislador del Partido Independiente, Pablo Mieres consideró que “el acto que acaba de realizar la bancada de gobierno es de una temeridad sorprendente” al buscar un atajo de una interpretación legislativa que es inconstitucional” mientras que Constanza Moreira (Frente Amplio) descartó la acusación de que “estamos haciendo una especie de atropello a la conciencia  cívica del Uruguay”.

¿Cuál fue el debate en el seno de la Comisión? ¿Qué dijeron sus integrantes?

Constanza Moreira. Con respecto al primer punto del orden del día, proyecto de ley sobre voto en el exterior, debo decir que la bancada del Frente Amplio resolvió votarlo tal cual viene aprobado de la Cámara de Representantes, a efectos de que sea enviado y considerado en el Senado en las primeras sesiones de agosto, sobre todo teniendo en cuenta que a mediados  de mes estaría ingresando la rendición de cuentas.

Pedro Bordaberry. Nosotros no votaremos este proyecto de ley porque lo consideramos un profundo error –obviamente respetamos a quienes no piensan de la misma forma– en tanto advertimos que el primer artículo es claramente inconstitucional porque viola no solamente el párrafo uno del artículo 77 y el artículo 81 de la Constitución, sino también su artículo 1º, que son muy claros.

Como bien señaló un experto en derecho constitucional, que nos visitara, el primer párrafo del artículo 77 no tiene nada que ver con lo que se pretende interpretar. Para interpretar algo debe existir una duda y como no habla de lo que se quiere interpretar, evidentemente no podemos interpretar lo que no existe. En realidad, le hace decir a la Constitución algo que no dice.

A su vez el artículo 81 va exactamente en el sentido contrario a lo que se quiere expresar acá y, por su parte, el artículo 1.º de la Constitución habla claramente de la asociación política que constituye la república, de los habitantes de su territorio. Nos parece entonces que se trata de una norma inconstitucional, según nos lo han dicho los expertos.

Con respecto a la creación de una comisión honoraria, nos parece que no es necesario aprobar una ley para designar comisiones de este tipo. De todas formas nos permitimos reiterar un concepto con el que estuvieron de acuerdo todos los que nos visitaran hace unos días  –incluida la presidenta de la Institución Nacional de Derechos Humanos del Uruguay–: cualquier ley que surja de las sugerencias de esa comisión requerirá de dos tercios de votos, por ser materia electoral. Como ni siquiera se entablaron las negociaciones con los otros partidos para ello, me animaría a decir que este trabajo de la comisión no tendrá frutos legislativos.

Carlos Daniel Camy. En la misma dirección de lo expuesto por el senador Bordaberry, quiero decir que tampoco vamos a acompañar el proyecto de ley.

Creemos, al igual que expresaron las principales voces expertas en la materia en el país en sus comparecencias a esta comisión y las personas que consultamos, que es una norma inconstitucional.

Presidente (Charles Carrera). Como manifestó la senadora Constanza Moreira, la bancada oficialista está de acuerdo con acompañar el proyecto de ley, por lo que propongo que se dé lectura a los artículos y se voten.

Léase el artículo 1.º

«Artículo 1°. Declárase, con carácter interpretativo, de los artículos 77, párrafo 1 y 81 de la Constitución de la República, que el hecho de residir fuera del país no obsta al ejercicio de los derechos y obligaciones inherentes a la ciudadanía».

(Se vota).

–4 en 7. Afirmativa.

Léase el artículo 2.º.

«Artículo 2°. Créase una Comisión Honoraria con el cometido de elaborar un proyecto e informe normativo donde se analicen las alternativas jurídicas para la instrumentación del voto por parte de los ciudadanos uruguayos residentes en el exterior, el cual será remitido al Poder Legislativo para su consideración».

(Se vota).

–4 en 7. Afirmativa.

Léase el artículo 3.º.

Artículo 3°. La Comisión Honoraria estará integrada por las siguientes instituciones, quienes designarán un representante titular y un suplente:

  1. A) Poder Legislativo, en este caso, cada partido político con representación parlamentaria designará un representante.
  2. B) Ministerio de Relaciones Exteriores.
  3. C) Corte Electoral.
  4. D) Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, quien la presidirá y coordinará.
  5. E) Un representante propuesto por los Consejos Consultivos (artículo 74 de la Ley N.º 18.250, de 27 de diciembre de 2007).
  6. F) Un representante del Consejo Consultivo Asesor de Migración (artículo 26 de la Ley N.º 18.250).

En los casos de los literales B), C) y D) cada miembro deberá ser designado por la máxima jerarquía de la institución a la que represente en un plazo máximo de treinta días a partir de la promulgación de la presente ley, y actuará con el respaldo de la misma, a efectos de que pueda cumplir su función en la Comisión con certeza y celeridad».

(Se vota).

–4 en 7. Afirmativa.

Léase el artículo 4.º.

«Artículo 4°. La citada Comisión tendrá un plazo máximo de ciento veinte días desde su constitución, para efectuar la tarea encomendada por esta ley».

(Se vota).

–4 en 7. Afirmativa.

Pablo Mieres. Señor presidente: el acto que acaba de realizar la bancada de gobierno es de una temeridad sorprendente. Obviamente, ahora no voy a dedicar el tiempo para exponer todos los argumentos que motivaron nuestro voto en contra, pero estamos sorprendidos. Pensamos que después de las comparecencias de la semana pasada se habían tomado en consideración los problemas jurídicos y políticos obvios que existen. Es casi una decisión que patea el tablero de las reglas de juego políticas. Estamos hablando de una norma que busca, nada más ni nada menos, que modificar el padrón electoral de manera unilateral, por un solo partido, dejando atrás que el propio partido hace unos años entendió que debía hacerse por reforma constitucional; que perdió un plebiscito por amplio margen y que, sin embargo, ahora busca el atajo de una interpretación legislativa que es inconstitucional, que va a generar un grave perjuicio y un deterioro a las relaciones políticas entre los partidos a un año de las elecciones.

Me parece que el partido de gobierno no ha tomado, no ha registrado, no ha calibrado la magnitud del problema en el que se está metiendo. La ciudadanía, así, de pesado, no va a aceptar fácilmente este tipo de cosas. Es más: creo que la ciudadanía tiene la palabra sobre este tema y que el Frente Amplio debió haber buscado los caminos de acuerdos y, en todo caso, la búsqueda de una consagración constitucional, que es el camino correcto. Esto otro tiene el agravante de que no es sobre cualquier tema sino, nada más ni nada menos, que sobre el derecho a votar. Y el derecho a votar en el Uruguay históricamente se ha sustentado en el sistema democrático, en los acuerdos y negociaciones que implican consensos. Cuando eso se patea, entramos en un tiempo muy distinto. No sé si hay conciencia de la gravedad del hecho; ya no la hubo en la Cámara de Representantes en diciembre del año pasado cuando lo aprobaron a tambor batiente, sin debate, de una manera totalmente indebida. Pensamos que en el Senado iba a haber otra actitud.

Esto es de una gravedad inusitada, señor presidente. Creo que no hay conciencia del paso que se está dando y, desde nuestro punto de vista, obviamente, tomaremos las acciones que correspondan porque estamos ante una situación muy grave, en caso de que esto se vote en el plenario en la próxima sesión.

Constanza Moreira. Si hay algo que ha sobrado han sido debates sobre este tema. El debate sobre el voto en el exterior está instalado desde hace muchísimo tiempo. Ha habido instancias de todo tipo. Yo apenas he participado de algunas de ellas en las que han estado la academia, las cátedras, la Corte Electoral, las organizaciones internacionales, Naciones Unidas, etcétera. Recuerdo un debate en la sala Maggiolo, hace como veinte años, en la que Gros Espiell defendía la idea de que esto –reglamentar el voto en el exterior, la doctrina de Gros Espiell– era recurso de la Corte Electoral. Desde aquella época –al menos era veinte años más joven– hasta ahora no ha habido un tiempo en el cual no existiera un debate sobre este tema. De hecho, ha sido tan intenso el debate en América Latina que hasta Chile, que fue el último país en aprobar el voto en el exterior, terminó haciéndolo hace algunos años. Además, el debate se ha dado acá, internamente, con la participación de muchísimos actores, porque se entiende que no efectivizar el voto de los uruguayos en el exterior es, como lo señalaba la doctora Mota, una restricción de un derecho fundamental, de un derecho político, y los derechos políticos son derechos fundamentales. Entonces, debate sobró. Esta iniciativa, antes de llegar a la Cámara de Representantes, tuvo un año de debate, con la participación de múltiples actores. Consenso no hay. La verdad que la reforma constitucional que consagró nada más ni nada menos que el balotaje, creo que salió con una diferencia del 1 % de los votos entre la mayoría que lo quería y la mayoría que no. Así que en este país consensos no hay. Haciendo memoria, una vez hubo un consenso para la minirreforma y a la ciudadanía no le gustó y no la votó; es decir que a veces hay consenso político y la ciudadanía no acompaña.

Ahora bien, con respecto al asombro del senador Mieres, debo decir que yo estoy tan escandalizada como él. Me refiero al asombro del senador en cuanto a que hoy estamos haciendo una especie de atropello a la conciencia  cívica del Uruguay, usando estas palabras que son otras a las que él utilizó. Él habló de la palabra conciencia.  Quiere decir que lo que nosotros hacemos, lejos de parecerle un acto político, le parece un acto inconsciente e irresponsable políticamente. Estoy pensando en palabras que puedo utilizar para responderle, sin entrar en una discusión agresiva, porque no me gusta lo que dice el senador Mieres.

Quisiera responder que somos muy conscientes de lo que hacemos y que hay un derecho fundamental que a los uruguayos les está siendo suprimido por la vía de los hechos, no por la vía del derecho. Creo que todos los que estamos aquí sabemos que cuando se dice que el artículo 1.º puede entrar en inconstitucionalidad –transformando el tema del voto en el exterior en un tema de reforma constitucional– y luego se argumenta que por dos tercios se podría hacer, todos nos damos cuenta que hay una contradicción flagrante en esto. ¿Es constitucional o requiere un acuerdo político? Ese es el tema que está sobre la mesa. Si dos tercios lo pueden resolver, quiere decir que un acuerdo político lo puede resolver. Entonces, no se trata de un problema de inconstitucionalidad de la ley. Creo que el Uruguay se debe esto hace mucho tiempo –como se debe tantas otras cosas– y que para los uruguayos que viven en el exterior y vienen pacientemente a votar cada cinco años, es incomprensible que el sistema político uruguayo no le haya dado una respuesta. Insisto en que somos el único país en América Latina –con una migración gigante como la que tenemos, pues Uruguay fue una nación en diáspora– que no ha hecho un mísero gesto para resolver este tema. Así que yo lo voto con mucha conciencia, con mucha responsabilidad política y, sobre todo, con un sentido del derecho que es absolutamente contradictorio con la idea de que los de afuera son de palo. Nunca me gustó esa idea y menos me gusta ahora.

Pedro Bordaberry. Quiero aclarar un par de cosas porque quizás no he sido muy claro.

Cuando me referí a los dos tercios, señalé –creo que se apreciará claramente en la versión taquigráfica– que esa fracción se iba a requerir en caso de que la comisión que se crea elaborara ese proyecto de ley y lo enviara al Parlamento. Dije que en ese caso se iban a necesitar dos tercios y sin ellos una ley no iba a funcionar, es decir que se iba a requerir no solo el voto de la mayoría simple.

Con respecto a la interpretación de la Constitución, en realidad eso no lo soluciona ni siquiera los dos tercios, porque en definitiva una norma inconstitucional lo va a ser ya sea que lo vote una mayoría absoluta o lo vote dos tercios. Directamente, quiero dejar establecido que cuando dije a que era inconstitucional, me estaba refiriendo al artículo 1.º –que es el que es inconstitucional a nuestro juicio– y eso no lo arregla ni mayorías ni dos tercios. Los otros artículos tienen que ver con crear una comisión y eso no es inconstitucional y en eso no hay duda. Pero si esa comisión le propone al Parlamento un proyecto de ley del tipo del que se habla aquí, eso sí requerirá dos tercios de votos; así lo dijo el prestigioso constitucionalista que nos visitó el otro día y la propia presidenta de la Institución Nacional de Derechos Humanos cuando expresamente le preguntamos sobre el tema. Creo que con eso coincide cualquier intérprete simple de la Constitución.

Por tanto, sin ir previamente a eso, considero que el trabajo de la comisión va a ser infructuoso porque, sin duda, no va a lograr los dos tercios de votos.

Presidente (Charles Carrera). Nosotros votamos con conciencia de voluntad que está dentro de nuestros atributos, conforme al numeral 20) del artículo 85 de la Constitución. En él se establece: «Interpretar la Constitución, sin perjuicio de la facultad que corresponde a la Suprema Corte de Justicia, de acuerdo con los artículos 256 a 261».

Entiendo que no es cierto que estemos modificando el padrón electoral. Lo que estamos haciendo en esta norma es reconocer que por el hecho de residir en el exterior no se pierde el derecho que está consagrado en diversos instrumentos internacionales, tal como expusieron quienes nos visitaron la sesión pasada.

En la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre –artículo 20–; en la Declaración Universal de Derechos Humanos –artículo 21–; en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos –artículo 25, y en el artículo 23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos se consagra, sin restricción, el derecho a la participación política, a votar y a ser elegido. Cada uno de estos instrumentos internacionales explicita que no deben plantearse restricciones indebidas. Quiere decir que lo que estamos haciendo es reconocer el derecho a nuestros habitantes. Esto está dentro de nuestras facultades, conforme a lo que establece el artículo 85, numeral 20), de la Constitución. Quería aclarar eso.

Por otro lado, quiero señalar que estamos creando esa comisión. Lógicamente, después los insumos serán volcados al Parlamento. Luego tendremos que seguir trabajando.

Realmente, acompaño la exposición que hizo la señora senadora Moreira. Este es un tema que representa un viejo anhelo de todos los uruguayos que viven en el exterior. Como el otro día mencionaba la doctora Mota, ellos representan un 18 % de nuestra población.

Rafael Michelini. Quisiera sumar mi voto a lo que se votó, ya que estaba momentáneamente fuera de sala.

Además, quiero señalar dos aspectos. Uno de ellos es que, como quedó claro, del artículo 2.º en adelante la comisión trabajará, elevará y tendrá que estar a las mayorías que correspondan. Por tanto, en eso no hay ningún problema.

Como decía el doctor Correa Freitas, no hay delegación ninguna de parte del Parlamento. Tiene las potestades para hacerlo.

En cuanto al artículo 1.º –que se lo ve desde diferentes ópticas–, considero que dice lo obvio. Esto es, que una persona que reside fuera del país no obsta al ejercicio de los derechos. ¡Cuántos lo han hecho! Una persona que reside fuera del país puede seguir votando en Uruguay. No tiene ningún problema. Además, está obligado a hacerlo. Tanto es así que si no vota tiene que justificarlo; y si no justifica debe pagar la multa.

El artículo 81 de la Constitución establece que «la nacionalidad no se pierde ni aun por naturalizarse en otro país», es decir que no se pierde de ninguna forma. Y en cuanto a la ciudadanía no dice en qué circunstancias se pierde, pero aclara cómo se recupera; no dice que se pierda por el hecho de residir fuera del país. Así pues, hay personas que hace veinte años residen fuera del país y votan. Tan así es que si alguna vez no votan lo justifican por estar fuera del país y en la otra elección pueden votar.

Si la Corte Electoral entendiera que por el hecho de residir fuera del país la persona pierde la ciudadanía, en el mismo momento en que justifica su voto la baja del padrón. Sin embargo, no lo hace; es más, vuelve a votar. Es más, si vuelve en las elecciones departamentales, puede votar sin ningún tipo de problema. Así que no creo que haya dificultad alguna en este sentido. Es un proyecto de ley sobre el que quizás debió discutirse más en la Cámara de Representantes. En su momento nos tomó un poco por sorpresa, pero cuando uno lo lee se da cuenta de que tiene sentido. Además, no creo que esté apartado de lo que consagra nuestro régimen jurídico.

Presidente (Charles Carrera). Corresponde designar al miembro informante del proyecto de ley.

Daniela Payssé. Propongo a la señora senadora Moreira.

(Se vota).

–6 en 8. Afirmativa.

Fuente Imagen: Diario El Pueblo. diarioelpueblo.com.uy