Programa del PN: Reactivar la Producción y el Empleo con fuerte apuesta a Emprendedores y MIPYMES

Emprendedores

por Marcelo Márquez. El programa de gobierno del Partido Nacional pone un énfasis especial en la reactivación de la Producción y el Empleo con una fuerte apuesta en el diseño de una Estrategia Nacional de Emprendimiento y promoviendo el impulso de una política específica de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES).

A modo de primicia, 2019.com.uy comparte este Capítulo que será puesto a consideración al aprobarse el Programa único de Gobierno del Partido Nacional, el próximo sábado en la Convención Nacional en el club Atenas de Montevideo.

“La riqueza nacional la generamos día a día los uruguayos con nuestra creatividad, nuestra energía y nuestro esfuerzo. Es por eso que se necesita reactivar la economía, generando un país más competitivo y dinámico en todos los sectores. Además de corregir la situación fiscal, como se explicó en el primer capítulo, es fundamental implementar medidas que promuevan la competitividad en sí misma, es decir, influyendo positivamente en la vida cotidiana de las empresas del país, sea cual sea su tamaño y en más empleo y mejores condiciones de trabajo para todos los uruguayos. Es necesario fomentar, en primer lugar, el desarrollo emprendedor. Esto requiere crear un ecosistema que convierta la creatividad y la capacidad de iniciativa de los uruguayos en empresas competitivas y sostenibles. Para ello proponemos diseñar una Estrategia Nacional de Emprendimiento, que permita señalizar y coordinar esfuerzos a nivel país creando a su vez un Observatorio de Monitoreo. El paso hacia la internacionalización es un salto necesario en la aceleración de emprendimientos hacia etapas más maduras. Por eso desarrollaremos programas en esa dirección.  Impulsaremos una política específica de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES).

A modo de ejemplo, proponemos una restructuración del régimen fiscal aplicable a las MIPYMES, que permita acompañar el nivel de actividad desarrollada, la rebaja en las tarifas públicas (específicamente para las tarifas de UTE y OSE), y la implementación de la mejora de mecanismos de financiamiento, entre otras.

Para reactivar la economía es indispensable desarrollar una política comercial internacional proactiva, que supere nuestras actuales vulnerabilidades. Se promoverán acciones que apunten hacia la apertura comercial, ya sea logrando que el MERCOSUR logre un mejor funcionamiento y alcance nuevos acuerdos comerciales, como de forma bilateral con terceros países. Asimismo, se fortalecerán los mecanismos de coordinación entre el servicio exterior y el sector privado, poniendo especial énfasis en el apoyo a MIPYMES exportadoras.

En cuanto a las relaciones laborales, se deben tomar medidas que apunten a mejorar el funcionamiento de los Consejos de Salarios como herramienta de negociación entre los trabajadores y los empresarios. En este sentido, se propone modernizar los Consejos, de forma que incorporen nuevas dimensiones, agreguen realismo y promuevan la cooperación entre trabajadores y empresarios. También se procurará atender la realidad laboral que genera el cambio tecnológico, implementando medidas de capacitación y reconversión de trabajadores, así como iniciativas anticipatorias que permitan generar los conocimientos necesarios para ocupar los nuevos puestos de trabajo que se irán generando en los próximos años. Para mejorar la competitividad también es fundamental mejorar la infraestructura. Se propone, en primer lugar, modificar el régimen de PPP e incentivar la inversión privada, haciendo uso del régimen de concesiones. A su vez, se desarrollará una política de capacitación, redistribución y reclutamiento de recursos humanos, como manera de fortalecer la capacidad del Estado de gestionar el financiamiento y el control de ejecución de obra pública.

Finalmente, se propone una mejor gestión de las empresas públicas para aumentar su eficiencia. Medidas como el fortalecimiento de las unidades reguladoras, la transparencia de los negocios, el fomento de la competencia y la reorientación de las actividades de las empresas públicas hacia su negocio central, buscan mejorar su gobernanza y su funcionamiento, lo que se trasladará finalmente en tarifas públicas acordes a los servicios brindados. Se presentan aquí seis grandes líneas de acción que tienen la capacidad de influir favorablemente sobre toda la actividad económica. Estas grandes orientaciones estratégicas impactarán de manera diferente en cada uno de los sectores, pero en conjunto tendrán el efecto de llevarnos hacia mayores niveles de productividad y competitividad.

Ellas son:

  • Fomento a la actividad emprendedora.
  • Desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas.
  • Reorientación de las políticas de inserción internacional del país.
  • Nuevo modelo de relaciones laborales.
  • Fortalecimiento de la infraestructura vial, ferroviaria y portuaria.
  • Gestión más eficiente de las empresas públicas.

FOMENTO A LA ACTIVIDAD EMPRENDEDORA.

Los nuevos emprendimientos de hoy son las empresas que mañana generarán fuentes de trabajo. A nivel internacional, existe consenso en el papel que juega la actividad emprendedora: se trata de un motor del crecimiento económico y bienestar social, esencial tanto para los países desarrollados como en desarrollo.

La generación de nuevas unidades de negocio crea fuentes de empleo, pero además debe ser concebida como una herramienta para el desarrollo tecnológico, la innovación y la generación de riqueza. Pero este proceso generalmente no se da por generación espontánea, sino que es necesario que la sociedad genere las condiciones propicias para su desarrollo.

En este sentido, es necesaria la participación activa de los gobiernos, sector educativo, sector privado y sociedad civil en el marco de un Ecosistema de Emprendimiento.

Dada su importancia, este tema debe ser recogido en los planes de desarrollo nacionales y locales, en los planes estratégicos de las instituciones educativas, en los programas de responsabilidad social empresarial, entre otros. También se requiere un esfuerzo de coordinación, de forma que los esfuerzos individuales apunten en la misma dirección y se eviten las superposiciones. En los últimos años, hemos asistido en nuestro país a un aumento sustancial en la cantidad de iniciativas, programas e instituciones que están trabajando para fomentar nuevos emprendimientos. Sin embargo, los apoyos son dispersos y apuntan a fases diferentes del proceso emprendedor. También son diversas las instituciones que brindan apoyos y el tipo de emprendedor al que se dirigen.

ACCIONES A IMPULSAR:

  1. Estrategia Nacional de Emprendimiento.

Nos proponemos establecer un programa estratégico de desarrollo de la actividad emprendedora a nivel país, que permita señalizar y coordinar esfuerzos. Su primera tarea consistirá en diseñar una estrategia de promoción del emprendimiento por etapa de desarrollo empresarial, para alinear los incentivos y apoyos del sector público a la consecución de los objetivos de política pública. Su segunda tarea consistirá en optimizar los apoyos del sector público, para evitar las superposiciones y la dispersión. Como parte de la puesta en marcha de la estrategia, crearemos un Observatorio de Monitoreo de la actividad emprendedora, que haga un seguimiento sistemático de la dinámica empresarial y sus bases de gestación, al tiempo que promueva la investigación aplicada, orientada a facilitar la toma de decisiones de políticas públicas. Este Observatorio no se creará desde cero, sino en coordinación con diferentes iniciativas públicas y privadas que hoy están activas. No se trata de repetir lo que ya existe, sino de coordinar, estimular y agregar valor. Generación de una cultura emprendedora.

El fortalecimiento de la actividad emprendedora requiere un ecosistema institucional adecuado, pero también depende de la difusión de la cultura y mentalidad, que impulsen el desarrollo de aptitudes personales y capacidades necesarias para desarrollar emprendimientos propios. Parte de esta tarea se realiza a través del sistema educativo. Otra parte se realiza a través de iniciativas sociales y de otras acciones de sensibilización. Tal como se desarrollará en la sección dedicada a Educación, nos proponemos estimular el desarrollo de una cultura y de valores emprendedores en jóvenes a nivel de primaria y secundaria. Hace décadas que existen experiencias de este tipo en el país, y que incluyen exitosas formas de colaboración entre el sector público y el privado. La formación en capacidades emprendedoras también debería tener su lugar en la formación docente, no sólo como manera de asegurar su transmisión a los estudiantes sino también como forma de poner a los docentes en mejores condiciones de asumir responsabilidades de conducción institucional. Además de la difusión de la cultura y de los valores emprendedores, es necesario ofrecer opciones de formación en temas de gestión (costos, marketing, ventas) y herramientas financieras, en modalidades dirigidas a trabajadores por cuenta propia y responsables de micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES). Muchas personas que se encuentran en estas situaciones carecen de los conocimientos técnicos necesarios para gestionar exitosamente sus emprendimientos. Esta formación puede darse parcialmente en el ámbito de la educación formal (por ejemplo, UTU o UTEC) y parcialmente en el ámbito de la educación no formal (por ejemplo, INEFOP). También formará parte de esta estrategia la difusión de casos de éxito locales, especialmente aquellos protagonizados por beneficiarios de los diferentes programas del ecosistema emprendedor. Esta difusión se realizará a través de los medios de comunicación, publicaciones, presentaciones en centros del sistema educativo y empresas. 3. Internacionalización El paso hacia la internacionalización es un salto necesario en la aceleración de emprendimientos hacia etapas más maduras de internacionalización: Por eso es necesario desarrollar programas de Preaceleración/Aceleración que complementen y refuercen lo que viene haciendo la ANII y algunos programas privados de apoyo a start-ups.

  1. Innovación empresarial Hoy existen oportunidades de emprender a través del traslado de conocimientos de una industria hacia otras. Casos como el desarrollo de Fintech o Agrotech han demostrado que la transferencia de capacidades entre sectores permite correr la frontera de eficiencia productiva y operativa, mejorar las ventajas competitivas y desarrollar nuevas oportunidades de negocios. Otro tipo de transferencias potenciales podrían causar este mismo efecto, permitiendo no solo la creación de nuevas empresas sino también el desarrollo productivo del país. Nos proponemos impulsar programas de fomento de la transferencia del conocimiento académico al mundo emprendedor, así como dentro del propio mundo empresarial. El programa consistirá en la identificación de equipos que hayan desarrollado habilidades que encierren oportunidades concretas de negocio, para ponerlos en contacto con empresas que puedan aportar apoyo logístico e inversión. Una manera de avanzar en esta dirección es generar estímulos para que las empresas presenten desafíos a ser resueltos en las ventanillas de ANII. Finalmente, es necesario identificar emprendimientos dinámicos y fomentar su vinculación dentro y fuera de fronteras con otros emprendedores. Potenciaremos la generación de espacios de co-creación en todo el territorio, en alianza con instituciones académicas o de promoción de la actividad emprendedora.
  2. MEDIDAS DE ESTÍMULO A MICRO, PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS Las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) son unidades económicas de gran importancia para nuestro país, tanto por su contribución a la actividad económica como por el empleo que generan: reúnen aproximadamente el 67% de la mano de obra privada ocupada y aportan casi el 40% del Producto Bruto Interno nacional. El Uruguay como “país de clase media” está fuertemente asociado a la existencia de este sector. La micro o pequeña empresa es, además, el primer paso en el camino que recorre la gran mayoría de los nuevos emprendedores. Sin embargo, estas empresas constituyen un tejido empresarial frágil y vulnerable, que debe ser atendido desde el gobierno mediante políticas públicas específicas que permitan eliminar o por lo menos atenuar los principales riesgos. Para ello, desarrollaremos una política específica de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas, que concebiremos como una política de Estado y estará en el corazón de la política económica. Incorporaremos el concepto de “pensar en micro”, entendido como el esfuerzo sistemático de pensar en políticas diferenciadas para empresas que tienen un comportamiento y desempeño muy específico.

ACCIONES A IMPULSAR:

  1. Con el objetivo de dinamizar el mercado interno, acceder a nuevos mercados, generar fuentes genuinas de trabajo y disminuir los costos impositivos, nos proponemos impulsar una reestructuración del régimen fiscal para las MIPYMES. El objetivo general es que cada empresa aporte en relación a lo realmente facturado, con tasas subsidiadas para los contribuyentes de menores ingresos. Para eso nos serviremos, entre otras cosas, del régimen de facturación electrónica, que estará implementado.
  2. Una modificación especialmente significativa consistirá en permitir que las compras realizadas por parte de contribuyentes del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) a empresas que anteriormente se encontraban comprendidas dentro del régimen “Pequeña Empresa” puedan considerarse un gasto deducible. Esta es una condición esencial para romper un círculo en el que frecuentemente quedan encerradas las MIPYMES.
  3. Se exonerará a las MIPYMES de realizar anticipos al Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE) mientras no tengan facturación. Sólo comenzarán a tributar en la medida que obtengan renta. Mientras no tengan ingresos fuera de subsidios públicos tales como ANDE, MIEM, etc., se establecerá que esos ingresos no computen como renta bruta a efectos del IRAE.

  4. Para los emprendedores que inicien una nueva actividad económica en el territorio nacional, y cuyas empresas estén catalogadas como micro o pequeñas empresas, se exonerarán los aportes jubilatorios patronales de los titulares y sus empleados durante los primeros 12 meses de actividad, para luego empezar a incorporarlos gradualmente. En el régimen vigente, la exoneración finaliza el 31 de diciembre del año en el inicia las actividades, sin importar cuándo comenzó su actividad.
  5. Los impuestos son un costo en sí mismo, pero además generan costos burocráticos asociados. Por eso es necesario volver más rápidos los trámites de apertura y cierre de las empresas. Por ejemplo, que la inscripción de empresas unipersonales pueda realizarse on line en todo el país.
  6. Las tarifas públicas han sido usadas en estos años como un instrumento de recaudación. Esto tiene consecuencias graves para las micro, pequeñas y medianas empresas, tanto en el momento de la instalación como en los años posteriores. Por eso proponemos una rebaja de la tarifa eléctrica para MIPYMES, trasladando a los costos de Abastecimiento de la Demanda (CAD) los abatimientos ya logrados y los que lograrán en el futuro. Este proceso debe ser gradual, porque debe tenerse en cuenta el estado general de las cuentas públicas y las necesidades de inversión de la propia UTE. También proponemos eliminar la disparidad que existe en el caso de OSE entre el cargo fijo de la tarifa residencial y de la tarifa comercial. El costo del contador y el cargo fijo asociados a la tarifa comercial son entre un 400% y un 900% más caros para los comercios que para los hogares. Muchas micro empresas con 1 a 4 empleados no tienen una estructura productiva que justifique ese tratamiento. Es necesario revisar ambos costos de forma tal de ir hacia una tarifa preferencial intermedia, entre comercial y residencial, para las micro y pequeñas empresas.
  7. Crearemos mecanismos de financiamiento que corrijan fallas del mercado, potenciando el Sistema Nacional de Garantía para que se convierta en un mecanismo ágil y de alcance nacional. Regularemos la creación de fondos de inversionistas ángeles, de tal forma que sea posible la entrada y salida en una empresa a través, por ejemplo, del mercado de valores.
  8. Promoveremos de manera específica la internacionalización de las MIPYMES, incorporándolas en tratados comerciales e invirtiendo en servicios de apoyo para acceder a los mercados externos, de forma de reducir los altos costos de comercialización. En este marco, estimularemos la conformación de redes, clusters o conglomerados de MIPYMES exportadoras, como forma alcanzar suficiente escala para acceder a mercados más grandes.
  9. Diseñaremos estrategias y planes de apoyo a la creación y fortalecimiento de MIPYMES, diferenciadas por región geográfica y con fuerte implantación territorial. Se buscará que en cada región converjan en forma coordinada los apoyos de diferentes actores públicos y privados.

  10. Impulsaremos la asociatividad en materia de compras, por ejemplo estimulando la creación de clusters que reúnan a empresas que compran en los mismos lugares y con los mismos proveedores.
  11. Como forma de limitar la discrecionalidad con que el Estado le paga a las micro, pequeñas y medianas empresas en su calidad de proveedores, nos proponemos reglamentar la Ley de Compras Públicas para el Desarrollo de forma tal que el Estado quede obligado a pagarle a aquellos proveedores que tengan condición de MIPYME en un máximo de 60 días.

Fuente Imagen: luispardocespedes.com