Puentes rotos, las consecuencias del pecado de la antropofagia del sistema político uruguayo

el puente más difícil

Por Marcelo Márquez. En pocas semanas asistimos a la ruptura (y posterior reparación) del puente de Carmelo, que dividió al pueblo en dos y originó un importante episodio de reproches políticos, pero también colapsó el puente sobre el arroyo “Aguas Sucias” en el ingreso a Sarandí del Yí, y se produjo un derrumbe de contención de hormigón y socabado de terraplén en el puente de sobre Cañada Piedras Blancas en el Municipio de Lorenzo Geyres, departamento de Paysandú.

Lo anterior podría ameritar introducirnos en un artículo sobre la infraestructura nacional, pero no…

Los puentes que se están cayendo representan de forma simbólica la articulación y cohesión del sistema político uruguayo en cuanto a su histórico relacionamiento, hoy, cada vez más minado y contaminado por una antropofagia, en el procurar comerse unos a otros, con el solo objetivo de prevalecer en la búsqueda del poder.

Es cierto: estamos en año electoral. Pero ello no debería ser la razón para avalar un constante y sostenido incremento de la violencia política entre los partidos (y aún dentro de ellos), en una cada vez más mayor fragmentación, como extensión de lo que también sucede en la crispada sociedad uruguaya.

En este río que crece de resquemores, desconfianza, búsqueda de perfiles, el yo, y junto con él el orgullo, aumentan, y la humildad, la empatía, el reconocimiento del otro, cuentan cada vez con menores asistencias al aula ciudadana.

Todos de alguna manera son víctimas y victimarios, cada uno con sus recetas, también, recogen lo que siembran.

El Frente Amplio con grandes debes: la seguridad y la educación, por nombrar dos de ellos, sin entrar en otros asuntos polémicos, y la postura, autosuficiente, de creer que el país existe desde el año 2005.

El Partido Nacional por no llegar a sellar la indispensable unidad interna de todo colectivo que se convenza de estar llamado a la conducción de un país, y también, sin dejar de ser firmes en su papel opositor, no reconocer los avances que el país –y la acción del FA en el gobierno- ha experimentado, como por ejemplo, la creación de la UTEC o la mejora de los salarios para los peones rurales o las empleadas domésticas, no exento de una mejor instrumentación de las mismas.

Los colorados no llegaron a realizar la debida autocrítica de los errores cometidos durante tantos años de gobierno. Pero ello no es lo peor: lo más cuestionable es que en las últimas décadas no oficiaron como escuela de relevo, de la imprescindible renovación de sus dirigentes como futuros hombres de gobierno.

El Partido Independiente crece pero a un costo de amarrar un día sus velas a la izquierda y otro a la derecha, en un delicado equilibrio.

El Partido de la Gente con el desafío de constituirse en una colectividad que tenga un norte claro, con un avance de su estructura y apoyo de forma natural, por lo que propone genuinamente como propuestas.

La Unidad Popular con un objetivo similar de seguir creciendo pero a un costo muy particular: un puño cerrado que le pega a casi todo lo que se mueve.

El panorama no es alentador, y quizás, comenzando con una predisposición del corazón a entender que es necesario construir el país entre todos, y como versa una cita en Internet, “el puente más difícil de cruzar es el que separa las palabras de los actos”, y por tanto, como políticos, ser perseverantes, consecuentes y creíbles.

Que la lucha sea por las ideas y no contra las personas para no dinamitar la necesaria comunión espiritual de forjar un mejor Uruguay, independientemente del partido político que cada uno represente.

De ser así, podemos evitar males mayores como podrían ser el transitar por el puente colapsado a la entrada de Sarandí Yi e indefectiblemente caer y hundirnos en las “Aguas Sucias” de un arroyo estancado que no nos permitirá avanzar como nación, y afrontar, juntos, los desafíos, ya no del futuro, si no, del complejo presente tan escaso de puentes de cimientos sólidos y eternos.

Fuente Imagen: EmotionYou.com