Sartori, el hombre que pone a prueba la democracia uruguaya

Juan Sartori

“Sartori, el hombre que pone a prueba la democracia uruguaya”, es el título de la columna del periodista uruguayo Hugo Machín Fajardo en www.las2orillas.com

Así se expresa Hugo Machín: “La democracia más antigua de Latinoamérica, y una de las más constantes del mundo, la uruguaya, enfrenta una inesperada prueba luego de más de tres décadas de desarrollo normal.

Los partidos uruguayos vigentes vienen desde el siglo XIX: dos de ellos, desde 1836; y un tercero, la izquierda, aproximadamente desde 1890.

El 30 de junio se realizan elecciones internas en todas las colectividades partidarias de Uruguay. De allí surgirán los candidatos presidenciales que compitan por representar a sus respectivos partidos en las elecciones nacionales del último domingo de octubre.

Según las encuestas, en el Partido Nacional, el senador Luis Lacalle Pou, hijo del expresidente Luis A. Lacalle (1989-1994), sería el candidato de ese partido para intentar por segunda vez ocupar el sillón presidencial que le fue esquivo frente a Tabaré Vázquez (2014).

En el oficialismo, Frente Amplio, que gobierna desde hace una década y retiene la capital, Montevideo, desde 1989, el ex intendente capitalino, el socialista Daniel Martínez, aparece doblando en intención de voto a la ingeniera Carolina Cosse, candidata de Pepe Mujica.

La otra colectividad histórica del país, Partido Colorado, según los sondeos en un distante tercer lugar, ofrece una elección interna más peleada: el por dos veces presidente, Julio María Sanguinetti, compite con el economista Ernesto Talvi, quien luego de una interesante trayectoria en el ámbito privado, aunque vinculada a la actividad pública, se lanza a la arena política.

La prueba Sartori. A los 12 años, Juan Sartori emigró de Uruguay para regresar 26 años después con el propósito de ser presidente del Uruguay, país en el que nunca ejerció su derecho al voto. Fue fundador y presidente ejecutivo de la compañía Union Agriculture Group (UAG), ​una firma privada de gestión de inversiones y capital privado con intereses en América Latina, que cubre los sectores agrícola, energético, forestal, de infraestructura, minerales, petróleo y gas e inmobiliario.

Sartori hizo que UAG comprara un negocio US$ 2 millones más caro de lo que valía, lo que le benefició directamente, según informó el semanario Búsqueda (Nº2024 – 13 al 19 de junio de 2019)

También es director en Charlottes Web Holdings, que comercializa productos basados en marihuana y cotiza en la Canadian Securities Exchange, una bolsa alternativa de valores, en el club de fútbol Sunderland AFC y en varias empresas privadas afiliadas a Union Group.

No sabe. En entrevistas periodísticas quedó en evidencia su desconocimiento de elementos básicos en un aspirante a dirigir un país. No conocía el índice de desempleo; ni conocía el valor del salario mínimo nacional, ni el presupuesto destinado a la Educación; no tiene propuestas, sino que dice que las crea partir del “sentido común de la gente”; no cree en los equipos técnicos; no sabe lo que son los consejos de salarios; tampoco la situación previsional del país; no tiene opinión sobre la última administración nacionalista de Luis A. Lacalle, ni sobre ningún otro gobierno; y desconoce varios temas más que están en la tapa del libro de un candidato.

Money, money. Su campaña política se basa en abundante dinero repartido entre personas y sitios estratégicos como para tener una representatividad que le permitió ser precandidato del Partido Nacional, o Partido Blanco, como también se le llama a esa colectividad. Le sumó una campaña sucia diseñada por el conocido estratega venezolano J. J. Rendón, especialista en embarrar la cancha: difamaciones respecto a adversarios del propio partido en que se ubicó Sartori; llamadas telefónicas anónimas a ciudadanos con mensajes negativos respecto a otros candidatos; promesas demagógicas como crear “cien mil empleos”; etc. constituyeron su artillería pesada durante estos meses en que logró ubicarse segundo en las preferencias del voto nacionalista.

Sartori no es un outsider más. Definitivamente depreda la actividad partidaria otorgándole al dinero un valor absoluto para llegar al gobierno.

Inicialmente desde la oposición al gobierno se lo vinculó con el Frente Amplio. Quien fuera secretario del entonces presidente Mujica, Diego Cánepa, acompañó personalmente a Sartori en la adquisición de tierras para cultivo de cannabis en gran escala, negocio que posibilitó Mujica con la legalización de la marihuana. Luego de dejar su puesto en el Estado, Cánepa fue ubicado con responsabilidades gerenciales en una de las empresas de Sartori, con sede en Londres.

Suegro ruso presuntamente corrupto. En noviembre de 2018, la policía monegasca detuvo al presidente del equipo de fútbol Mónaco, el ruso Dmitri Rybolovlev, y registró su domicilio en el Principado a petición de un juez, en el marco de una investigación por corrupción y tráfico de influencias. Rybolovlev es suegro de Sartori.

El periodista uruguayo Nelson Fernández Salvidio ha definido en El Observador, de Montevideo, que Sartori actúa “como si se tratara de una operación bursátil, primero compró ‘acciones baratas’ y luego fue apuntando un poco más alto, pero siempre en el sentido de prostituir la política”.

En tiempos de descreimiento ciudadano respecto a la democracia, Sartori constituye una prueba en el escenario uruguayo”.

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Fuente Imagen: Twitter Juan Sartori.