Uruguay proclive al cambio político en un escenario más pesimista que en la pasada elección

Ignacio Zuasnabar

Con el objetivo de analizar e informar acerca del contexto local y regional actual para la mejor toma de decisiones financieras en el marco de las elecciones nacionales, la Cátedra SURA de Confianza Económica de la Universidad Católica del Uruguay (UCU) organizó un desayuno en el Club de Ejecutivos Piso 40, ubicado en World Trade Center.

El evento contó con la participación de dos expertos para las instancias de análisis. Se comenzó con la exposición titulada “Elecciones 2019: ¿continuidad o cambio?” a cargo de Ignacio Zuasnabar, director de Opinión Pública de Equipos Consultores, y siguió con la charla “Entre el ciclo económico y el político: ¿qué dice la confianza del consumidor?”, dictada por Silvia Vázquez, integrante del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCU.

A dos meses de las elecciones nacionales, Uruguay atraviesa un contexto más proclive al cambio político que a la continuidad, y todas las encuestas coinciden en la misma foto, según Zuasnabar. “El Frente Amplio probablemente sea el partido más votado en la primera vuelta, pero la suma de la oposición es significativamente mayor en intención de voto”, aclaró. Según Equipos, el oficialismo tiene 30%, el Partido Nacional 26%, el Partido Colorado 16%, Cabildo Abierto 8%, y hay 12% de indecisos.

“En las tres elecciones que el Frente Amplio triunfó, su intención de voto a esta altura de la campaña era superior al 40%, solo en 1999 tuvo 30%”, dijo el politólogo. Señaló, además, que es probable que ningún partido obtenga mayorías parlamentarias, y se necesitará retornar a la dinámica de coaliciones.

Según Zuasnabar, la base de identificación partidaria del Frente Amplio se ha visto erosionada. El número de gente que dice ser del partido pasó de 36% en 2014 a 27% en la actualidad. Por ende, el oficialismo necesitaría captar 24% de votos de otros partidos para seguir gobernando. A pesar de ello, y de que creció el número de personas que se identifica ideológicamente con la derecha, “no es una elección definida, aunque se marca como más favorable al cambio que a la continuidad”.

Por otra parte, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) elaborado por la Cátedra SURA de Confianza Económica junto a Equipos Consultores evidencia una situación de mayor pesimismo que en la elección pasada. En 2014, si bien la economía del país presentaba niveles de expectativa similar, “la predisposición a la compra era diferente, y lo que marca esa distinción es el dólar”, señaló Silvia Vázquez durante su disertación. Explicó que cuando la divisa estadounidense está más barata, el consumo aumenta, mientras que si se deprecia, se recorta la compra.

Esta percepción negativa del consumidor se debe a que van cinco trimestres con el Producto Bruto Interno estancado, pero sobre todo a factores que las personas observan en su día a día, como despidos en empresas, inestabilidad del dólar, o “cuánto puedo cargar en mi carrito con el mismo ingreso”. La economista también señaló que la mayor preocupación de los usuarios “con más años de estudios” está en los índices de desempleo y no en la inflación, “aunque se muestran muy pesimistas respecto al futuro del dólar”.

Intentando responder a la interrogante de si los hechos políticos guardan relación directa con la economía, Vázquez indicó que cada proceso electoral genera un impacto que se manifiesta en picos de optimismo. “El Índice de Confianza del Consumidor nos cuenta cómo estaba la situación los últimos 12 meses antes de cada instancia electoral. En 2009 salíamos del susto de la crisis internacional, y lo mejor estaba por venir; en 2014 todavía estábamos en la zona optimista aunque lo mejor ya había pasado; hoy estamos en niveles muy bajos de confianza y lo que venga tendría que ser mejor”, finalizó.

Fuente Contenido e Imagen: Diario El País. www.elpais.com.uy