Washington “Turco” Abdala: “Es el fin del un ciclo. ¡Sin miedo gente!”

Washington Abdala

Nadie recibe unanimidades. No todos piensan como él, pero sí es cierto que con su pensamiento provoca a muchos. A propios y extraños.

Con su agudo análisis plasmado en la pluma virtual, Washington “Turco” Abdala comparte en sus redes sociales la columna titulada “Es el fin del un ciclo. ¡Sin miedo gente!”

Y como para 2019.com.uy es de interés, aquí está la misma.

“Es raro que la evidencia empírica la transformen en una frivolidad analítica.

Lacalle parece Buda, piensa, habla pausado, oye, se oye, oye, los oye y siguen firmas. Maduró, con expertise sobrado para bancar en el lomo la fiestita que se viene.

Martínez vive sus horas más amargas. La edila ya no carretea. Él no se creyó nunca su rol. El Frente Amplio sabe que se le vino la noche y ahora se transforman en Carmelitas Descalzas para seducir con carita de buenos.

Saravia, Batlle y Ordoñez, el portero de la casa de los Lamas y el perro de Sartori serán alabados como enhiestos personajes que la nación debe respetar.

Eso sí, Mujica en cualquier momento derrapa y les espeta una calentura. Igual se viene el Mujica enamorador y romántico (su rol predilecto). El enojao lo va a dejar al costado. Él sabía todo, por eso marcó a fuego su participación con estilo empipí. Poca onda con Martínez (el miedito lo meterán de cayetano: son fachos, se vienen las razzias y pildoritas así).

Por allí los amigos de Martínez dijeron que la victoria de los opositores (de Lacalle) era un “arreglo de cúpulas”. No leen que la gente los fumiga. Es raro que la evidencia empírica la transformen en una frivolidad analítica. Son genios de la mutación del mundo dialéctico que todo lo transforma (¿el método hegeliano?).

Sorry, ni la marca Frente Amplio era tan potente, ni la inercia era real, ni el Partido Nacional se suicidaba. Mal diagnóstico.

El cuco de Manini —que lo quieren ver así pero cuando era la cabeza del ejército no lo advertía nadie— resulta que dice sensateces y plantea algunas exigencias de transparencia que a más de uno le debería causar preocupación. Algo me dice que las fiscalías tendrán trabajo el año que viene pero con material suministrado por el senador Manini. El Manini pretendidamente acusado será acusador y veremos cómo se arma el baile.

De Ernesto Talvi y Julio María Sanguinetti vienen aportes por lo técnico y por lo político. No van a ser disruptivos sino funcionales a sus visiones filosóficas (que no son tan distintas hoy a las que plantea Luis Lacalle Pou si se afina la lupa).

Al Partido Independiente hay que valorarlo cualitativamente. Son cuadros de primer nivel, es el partido más pequeño que tiene gente más sólida en proporción a su volumen.

¿Habrá cancha enchastrada? Obvio, el Frente Amplio y sus miles de cuadros, por estos días empiezan a entender que el Estado no va más, que el currete de estar en la asesoría de fulano marchó y a volver a las ocho horas. Por eso se van a agazapar en sus poltronas y van a chumbar con todo. ¡Tirarán aceite hirviendo! Vienen horas de redes sociales repugnantes. ¡Chocolate por la noticia! Ya viralizan que Lacalle no votó algo en Marte.

Es el fin de un ciclo, un giro copernicano en el que el compromiso de los partidos que lo integren debe armar un camino superador si queremos tener el país que nos merecemos.

¿Puede Lacalle Pou? Obvio que puede. Además se trata de lo que “debe” hacer por la historia del país, por los valores republicanos y por el bien de todos. Inclusive por los que lo odian y creen el prejuicio del “oligarca” y esas delicias que con cara de Demóstenes dice más de uno creyendo que lo emboca.

Lacalle Pou es un individuo claro, diáfano, inteligente, no tiene misterios, sabe que su vocación es esta y conoce al dedillo el país. Lacalle Pou es psicólogo encubierto, estudia lo que piensa su adversario, su compañero y hasta lo que sueña el diputado Vega. Nadie arrima el bochín y mete la cocarda presidencial si no tiene esas condiciones, la vocación, la constancia y la convicción.

Los batllistas van a encontrar en él un presidente leal. Los cabildistas lo propio. Y la ciudadanía a un presidente empático”.

Fuente Imagen: universal970.com